MARIA RAMOS
Soy una chica liberal y me gustaría compartir mis experiencias, mis fotos y mis vídeos con gente de todo el mundo.
Historia real de un seguidor X (parte 6)
Acto
seguido mi mujer entró al cuarto de baño, no cerró la puerta y
pude ver que estaba cepillando los dientes. Eso era algo normal en
ella, pero esa vez en especial mas necesario... je je. Aproveché
para hablar con Daniel. Él no tenía mucho que decir. Lo que sí me
llamó mucho la atención
es la nueva costumbre de tragarse el semen, pero sólo el de Daniel.
A mí sigue sin querer hacerlo. Esto me dio por pensar que quizás
aquella vez que Daniel se corrió de novios en su boca la dejó
marcada. ¿Podría ser que ella en su interior sí quería
tragárselo? Será, quizás, que haciendo eso es como si volviera a
ese momento y fuera una forma de no perderle como le perdió
entonces? ¿Seguirá enamorada de él o simplemente es que ese es su
vicio oculto y no se atreve a mostrarse así conmigo por temor a lo
que yo pueda pensar de ella? Joder me he puesto en plan psicólogo,
volvemos a la cena.
Yo:
“¿Empezó ella o empezaste tú?”
Daniel:
“Yo estaba sentado junto a ella, no pensaba hacer nada de momento
pero se echó sobre mi hombro, después bajó hasta mi polla y por
encima del pantalón me dio un bocadito, flojito sin hacerme daño,
se incorporó un poco y puso mi mano sobre sus tetas.”
Yo:
“Pues sí que anda caliente. En la piscina, después de tu lección
me folló en el agua. La dejaste más caliente de lo que me pensaba.
Después en casa nos duchamos y le comí el culo, ella se masturbó y
se corrió. Y ahora esto.”
Daniel:
“Joder con la puta. Por cierto la cámara sigue grabando.”
Yo:
“Déjala. Dentro de poco iré a por tabaco. ¿Recuerdas?”
Asintió
con la cabeza y se calló. Carmen entraba algo más "despierta"
pero no mucho. Se sentó con nosotros sin decir nada a nadie, cogió
el tabaco papelillos y se dispuso a liar un cigarro, y preguntó:
Carmen:
“¿Dónde guardaste el tabaco? Aquí sólo quedan tres.”
Yo:
“¡Ostias! Sabía que algo se me olvidaba.”
Carmen:
“Y ahora que hacemos.”
Yo:
“Tranquilo cojo el coche y en un rato traigo tabaco. Tendré que ir
a algún bar de copas porque a esta hora está todo cerrado.”
Carmen:
“Vale, sal ya que más tarde es peor.”
Yo:
“Espera que me termine la copa y fume algo de ese cigarro que
después te lo fumas todo tú.”
Me
pasó el cigarro, le di un par de caladas y se lo pasé a Daniel. Me
terminé la copa de un sorbo y vi como Daniel le pasaba de nuevo el
cigarro. A penas le di otra calada, el resto se lo terminaría ella.
(eso creo por que me marché y no lo pude ver)
Salí,
pero antes le dije a mi mujer que no me llevaba las llaves (aunque sí
las cogí), ella sabe que me da coraje hacerlo por que son un manojo
muy pesado y con las calzonas era un poco incomodo. A ella le pareció
bien y sólo cogí un billete de 20 euros y las llaves del coche, ni
siquiera cogí el móvil. Bueno salí de casa para hacer un poco el
bobo ya que tabaco tenía. Por su puesto lo cogí antes de salir y
escondí los dos paquetes en los huevos para volver con él. ¿Qué
clase de mentira sería esa si volvía sin tabaco? Esperé como unos
20 minutos y volví a casa, de nuevo entre sigilosamente, como por la
tarde. No he explicado que mi casa tiene un pasillo largo que va
desde la entrada hasta el salón donde hacemos vida, que es el que
estábamos usando ese día. Nada mas entrar hay un descansillo con un
espejo y una puerta, tras esa puerta está el pasillo 6 metros y otra
puerta para entrar al salón, osea que es muy difícil que al entrar
nadie me oíga llegar.
Bueno,
sigo con el relato. Entré, me quité el calzado y me encaminé
sigiloso hasta la puerta del salón. Ahora llega el gran dilema:
¿cómo coño abro la puerta sin hacer ruido? je je no la había
cerrado del todo, sólo estaba a medio cerrar, bastaba con empujar un
poco y ya vería fácilmente todo el salón, con unos diez
centímetros me bastaban. ¡Que raro mi mujer no estaba y Daniel
tampoco! Entré al salón (si me pillaban siempre podía decir que al
final me lleve las llaves), no había nadie, escuché ruido de la
ducha en el baño, la puerta abierta, la luz salía al segundo
pasillo, el que da al salón y al dormitorio principal y al propio
baño, seguí andando despacio y silencioso.
Me
paré con la espiración agitada, mas por el morbo que por el
esfuerzo físico que de eso hubo poco. Me asomé al baño y vi que
estaban los dos dentro. Joder, mi mujer estaba de espaldas a él con
los brazos apoyados en la pared y él le estaba dando de lo lindo
desde atrás. El agua caía sobre ellos, las tetas le botaban en
todas direcciones. Hoy todo estaba relacionado con el agua por dios.
Esto era mas un documental sobre anfibios que de otra cosa. Seguimos,
de pronto él se apartó, ella se giró y empezaron a besarse como
locos. Ella levantó la pierna y la posó de nuevo sobre el portagel.
Vi como ella le apartó un poco, le cogió la polla y después de
masajearla un poco la apuntó hasta su coño y él de una sola
embestida se la metió enterita. Ella gritó un poco, pero no de
dolo.
En
ese momento me acordé de la cámara, joder tanto trabajo para nada.
Bueno, bueno, pronto me olvidé de ella y seguí mirándoles. Esperé
a que terminaran y antes que reaccionaran salí de la casa, bajé
hasta el portal del bloque, entré en el coche, encendí un cigarro
con el encededor del coche, para darles tiempo a que se vistieran, y
llamé al portero automático. Ella contestó “¿quién es?” “Yo
carmen abre que subo, sonó el ruido del abrepuertas y tomé el
ascensor hasta mi puerta, ella me abrió en albornoz y con el pelo
aun mojado, entré.
Daniel
estaba en el sofa con una copa en la mano
y el pelo mojado, ella se sentó en la otra punta del sofá y Daniel
me dijo:
Daniel:
“He tomado una ducha, espero que no te importe.”
Yo:
“No hombre te lo iba a decir.”
Carmen:
“Le he prestado un albornoz tuyo no te importa verdad?”
Yo:
“Has hecho muy bien. Bueno aquí esta el tabaco y la vuelta.”
Carmen:
“Le he preguntado a Daniel que cuando se iba a Málaga y él me
dijo que nada mas saliera de nuestra casa y le he dicho que eso no
podía ser que ya eran las casi las tres de la mañana, que se
quedara en casa y que saliera por la mañana. Él me ha dicho que no
que se duchaba y se iba.”
Yo:
“De eso nada, hemos bebido, fumado y es muy tarde. Tú te quedas
hoy aquí y no se hable más”.
Daniel:
“No quiero molestar.”
Yo:
“No molestas, al contrario casi nunca tenemos la oportunidad de
pasar un buen rato con un amigo y hoy contigo lo estamos pasando muy
bien. Te quedas y no se hable mas, es mas (y miré a Carmen) pon
otras tres copas mientras yo lio un cigarro, así se mareara mas y no
podrá cambiar de opinión ja ja ja.”
Historia real de un seguidor X (parte 5)
Empezamos
sentados en la terraza a hablar de cosas sin importancia, rellenamos
por segunda vez para Daniel y tercera vez para nosotros las copas. Me
hice un "cigarrito" el primero para Daniel y segundo para
nosotros. Ella y él hablaban de temas de playa. Carmen le contaba
como era la playa donde nosotros solíamos ir, en un momento dado
ella me dijo :
Carmen:
“Cariño, ¿por qué no pones la cámara un momento y reproduces la
grabación que tenemos de la playa? Quiero que Daniel la vea para que
se haga una idea de cómo era el piso donde veraneábamos.”
Yo:
“Uff, creo que está en el ropero, cualquiera la encuentra.”
Daniel:
“Déjalo hombre no te molestes, por mí no lo hagas.”
En
ese momento me dio un flash, una idea y respondí:
Yo:
“No te preocupes, si además me interesa sacarla para llevármela a
Málaga. Ahora vuelvo.”
Me
dirigí al dormitorio y les dejé hablando en la terraza. La idea era
por supuesto poner la cámara
a reproducir la grabación de la playa, pero también podía ponerla
a grabar en un momento. La cámara tiene una lucecita que se enciende
cuando está grabando, así que busqué un poco de cinta aislante
negra y lo tape en el cuarto. Salí de nuevo, conecté la cámara a
la tele y la puse en modo reproducción. Giré el televisor de forma
que se veía desde la terraza, y me senté con ellos. Estuvimos
viendo el piso de la playa, unas vistas de puesta de sol muy bonitas
que reflejaban en el mar. Era aburrido pero eso me había dado otra
posibilidad...
Terminamos
las copas y decidimos empezar a cenar, eran casi las once y media, y
ya los tres teníamos carita de tonto. Nos metimos dentro del piso y
encendimos el aire acondicionado, puse la tele en su sitio y
aprovechando que ella estaba en la cocina coloqué la cámara en la
vitrina del mueble-bar, la oriente lo mejor posible con la ayuda de
la pantallita y cerré la puerta de la vitrina. La cámara puede
grabar hasta tres horas sin problemas, la batería estaba cargada,
nada podía salir mal. Ella entró en el salón y yo llevaba unos
cables colgando hacia el dormitorio, le dije que esperara que
guardaba la cámara y que volvía para ayudarla a poner la mesa.
Volví del dormitorio y Daniel que se había
dado cuenta de mi jugada me preguntó:
Daniel:
“¿Piensas grabar? ¡Que jodío eres!”
Yo:
“Recuerda que tengo que ir a por tabaco y tardaré al menos 45
minutos, a esta hora casi todo está cerrado. ¿No te importa verdad?
No quiero perderme nada.”
Daniel:
“Siempre que me dejes verla y no la cuelgues en Internet.”
Yo:
“No te preocupes, jamás haría eso y por supuesto que la verás.
Hoy ella tiene que saberlo todo (la cara de Daniel cambió por
completo), tranquilo se lo que hago.”
Ella
entraba en ese momento con una bandeja con comida, Daniel preguntó
por la botella de vino, Carmen le respondió que ella la traería, él
insistió y los tres nos dirigimos a la cocina a colaborar. Cuando
todo estuvo en la mesa nos sentamos a comer. Todo transcurría
normalmente. Bueno ella estaba ya algo tocada debido a las copas
(todo el día bebiendo), los porritos y el cansancio propio de un día
de "jaleo". Empezamos a hablar del fin de semana en Málaga,
en cinco minutos lo habíamos acordado todo , incluso sonó el móvil
de Daniel, era su mujer, hablaron y al momento. Él se lo pasó a
Carmen, ellas hablaron un rato sobre el fin de semana. Él se había
encargado de decírselo a su mujer y todo estaba ya mas que claro.
Incluso yo hablé con su mujer. Está fue la conversación:
Ella:
“Hola, ¿cómo estas? Ya me ha contado mi marido que este fin de
semana estaremos juntos y solos los cuatro.”
Yo:
“Espero que no seamos una molestia para vosotros.”
Ella:
“¿Una molestia? ni mucho menos. Además estoy deseando de ver a
Carmen, fuimos muy buenas amigas y conocerte a ti. Me gusta saber a
quien se folla mi marido.” (lo solto sin cortarse y yo disimulé)
Yo:
“Ella también tiene ganas de verte, me ha contado cosas sobre ti y
tu marido y los amigos de mi mujer son mis amigos.” (es lo primero
que se me ocurrió)
Ella:
“Pillin cornudo, se que ella está junto a ti, ja ja, ¿y mi marido
se la piensa tirar hoy también?
Yo: “Espero que sí y que todo salga bien.”
Ella:
“Él dice que eres un personaje, que se lo pones muy fácil y que
tienes mucha imaginación. Bueno te dejo ya, el viernes veremos como
va todo. Yo pondré de mi parte y suerte para hoy. Adiós y pásame a
mi marido por favor.”
Él
se puso al teléfono hablaron un minuto mas y colgó.
Daniel:
“Bueno entonces ya está todo claro. El viernes estar preparados
por la mañana y yo os recogeré aquí mismo.”
Una
vez todo concretado seguimos comiendo y la verdad a mi mujer el vino
la termino de matar. Terminamos y yo me dispuse a recoger la mesa. Mi
mujer hizo ademán de levantarse pero se tambaleó. Los tres nos
reímos. Se sentó en el sofá como pudo y Danel y yo recogimos la
mesa mientras ella se hacía otro cigarrilto. No paraba quería más.
Ya en la cocina le dije a Daniel lo que quería que hiciera. La idea
era que una vez estuviera todo recogido yo pondría tres copas mas y
me metería en la ducha, él aprovecharía para meterle mano, o lo
que le diera la gana, ella estaba muy fastidiada y no sería difícil
conseguirlo.
Yo:
“Bueno Carmen me ducho que antes no pude con los recados.”
Carmen:
“Vale cariño, estaremos aquí viendo la tele y charlando no
tardes.” (visiblemente mareada se le trababa la lengua)
Les
dejé sentados en el sofá y me metí en la ducha. Jamás me había
duchado mas rápido. Dejé el grifo abierto, desnudo completamente y
con un espejito me dirigí a la puerta del salón. Ayudándome del
espejo vi, como me había imaginado, que Daniel ya la estaba sobando
las tetas. Ella le acariciaba el paquete por encima de las bermudas,
como ella estaba echada sobre su hombro no me podía ver. Me asomé
mas y llamé con la mano la atención de Daniel, él me miró sin
dejar de sobarle las tetas me hizo un gesto de complicidad. Se abrió
la cremallera del pantalón y sacó su polla. Acto seguido empujó la
cabeza de mi mujer que estaba medio adormilada. En un principio ella
pareció negarse pero no fue así, giró la cabeza hacia la puerta
del salón, rápido escondí el espejo, aguardé unos segundos en
absoluto silencio y ella grito:
Carmen:
“¿Te queda mucho?” (corrí hacia el cuarto de baño y grité)
Yo:
“¿¿¿Qué??? Espera cierro el grifo que no te oigo, (cerré el
grifo) ¿qué dices?”
Carmen:
“¿Qué si te queda mucho?”
Yo:
“Me acabo de meter, deja que me pegue una ducha tranquilo , además
aun me tengo que afeitar.”
Carmen:
“Valeee.” (con esa voz de cadencia borrachil)
Yo:
“Además no he encontrado los boxer ahora me los acercas.”
Carmen:
“Vale, avisameeeé.”
Yo:
“Ya te aviso yo cuando termine.”
Así
fue la conversación, en todo mi vida junta había improvisado mas
que en ese día. Bueno prosigo, cogí de nuevo el espejo y corrí sin
hacer ruido a la misma posición que antes. Saqueé el espejo y ahora
la película era otra. Ella estaba echada sobre el regazo de Daniel y
la tenía casi toda metida en la boca. Me empalmé del tirón, mas
que la primera vez en los aparcamientos de la dichosa boda. La oía
claramente el chupeteo, succionaba una y otra vez, de vez en cuando
sonaba el típico ruido bloff , de habérsele escapado de la boca. Un
sonido solido y líquido a la vez. A cada momento paraba se la sacaba
de la boca para luego recorrerle la cabeza con la lengua. Esa polla
jamás había estado mas limpia que en ese momento.
Él
la tenía dura del todo y me pareció aun mas grande que aquel día,
con luz, todo era diferente. Ella tenía los ojos cerrados y no los
abría, para nada. Así que con mucho mucho cuidado me agaché y
gateando me acerque hasta el posabrazos del sofá (creo que ella
estaba tan pedo que jamás me hubiera visto) aun así no hice ningún
ruido. La tenía a menos de un metro, con una mano tenía la polla de
Daniel y con la otra imagino (ya que no la veía) que le masajeaba
los huevos. El me hizo un gesto con la mano para que me alejara.
Entendí a la perfección que estaba a punto de correrse. Me levanté
(ya me daba igual que me viera) y sin hacer ruido volví al pasillo
desde donde me puse de nuevo el espejo. A penas llevaba unos segundos
allí cuando él soltó un suspiro en voz baja y observé como de la
boca de ella, por las comisuras de los labios, salía semen a
borbotones. Eso a ella le dio igual, se tragó todo lo quedó sin
rechistar y sin sacársela de la boca.
Al
poco ella se la sacó, recogió con su lengüetazo cuanto se había
escapado, incluso un poco que se había escurrido sobre la cremallera
de las bermudas. Se incorporó y le besó largamente. Él no había
parado de tocarle las tetas y el coño, pero siempre por encima de la
ropa. Todo había acabado. Volví a la ducha me mojé todo y cerré
el grifo entonces grité:
Yo:
“Carmennnn, ¿puedes traerme los boxer?”
Carmen:
“Siiiiií, ya voy.”
Apareció
Carmen, llamó a la puerta le abrí y me los dio, me preguntó si me
afeitaría y le dije que no que al final no tenía barba como para
eso y salió del cuarto de baño. Se la veía muy tocada. Me vestí,
salí al comedor y ella estaba en la cocina preparando tres copas
más. Una vez que empieza ya no hay quien la pare... parte 6
Historia real de un seguidor X (parte 4)
Pasamos
la tarde entre baños cervezas y toqueteos, ya no le importaba mucho
la gente, ni que fuera un lugar público, incluso en un momento dado,
en el borde de la piscina de pie, ella entre yo y el borde, rodeada
por mis brazos, me sacó la polla y me miró con cara picarona , le
dije:
Yo:
“¿Ahora no te importa la gente?”
Carmen:
“Nadie ve lo que hacen mis manos bajo el agua, a ti si te vio media
piscina.”
Yo
me callé. Me la quede mirando fijamente, me rodeó con las piernas y
aprovechando que no se hundía, apunto mi polla hasta su coño y sin
pensarlo se la metió entera, yo estaba duro como una piedra y ella
caliente como una perra. Daniel en su "clase" de natación
la había dejado a medias por mi inesperada intromisión. Se movió
lentamente para no levantar sospechas. Yo que ya iba muy caliente de
nuevo la volví a dejar a medias: me corrí sin mas. Ella puso cara
de circunstancia. Le pedí disculpas y aproveché para "pincharla"
un poco más.
Yo:
“Es normal le dije.” Se me quedó mirando y sin dejarla hablar
seguí: “Mientras estabas aprendiendo a nadar con Daniel volvieron
a mi mente las imágenes de la fantasía que tanto te menciono
mientras follamos.” Su cara era un poema y proseguí: “Me imaginé
mientras te sujetaba para que no te hundieras que te tocaba” (eso
era exactamente lo que había pasado). Proseguí: “Me imaginé que
a ti eso te gustaba y que callabas para que yo no me diera cuenta y
mientras iba hacia el bar me tuve que parar en los servicios para
hacerme una paja.”
Carmen:
“Tú siempre con lo mismo, pero como crees que yo haría eso
delante tuyo y en un sitio público y espeto, en todo caso si lo
hiciera, lo haría en otro lugar y cuando tu no estuvieras presente,
pero ya lo hemos hablado muchas veces, sólo lo haría con alguien
conocido” (la orte en ese momento).
Yo:
“Daniel es conocido, además por lo que tú me contaste a él no te
importaría que se la chuparas y que te follara, porque aquella vez
faltó muy poco y te habría encantado.”
Carmen:
“Eso son cosas que me haces decir mientras follamos, además tú me
insististe en que te lo contara (se acercó a mi oído), de verdad te
pone tanto el verme follada por otro, ,con lo celoso que eres? (me
restregó la lengua por el cuello mientras me tocaba de nuevo la
polla bajo el agua)
Yo:
“¿Cuántas veces te lo tengo que repetir? Al menos una vez me
gustaría verlo.” (ella notó que me empalmaba de nuevo y me la
soltó)
Carmen:
“Ahora te quedaras así, a medias, como yo me he quedado hoy.”
(No se si lo dijo por mi o por Daniel)
Se
apartó de mí y se dirigió hasta la escalerilla para salir del
agua, se volvió y con un gesto le hice entender que en ese momento
no podía salir del agua, estaba empalmado como un caballo. Se rio,
dio media vuelta y se dirigió hasta las hamacas. Al rato llegué yo
y se volvió a reír pero esta vez mas en alto. Entendí a que venia
aquello. Me acerqué y le dije hoy no te libras de un par de polvos y
me recordó que teníamos visita. Evidentemente me callé y así
quedó el asunto, de momento...
Sobre
las siete de la tarde sonó la sirena que servía para avisar a la
gente que ya cerrarían la piscina.
Llegamos
a casa como a la hora o así. Ella se metió en la ducha. A los
minutos yo me metí con ella, pero sin ducharme sólo la miraba a
través del cristal translucido del la mampara. De vez en cuando su
culo se pegaba al cristal, curiosa visón pero muy morbosa. Nunca
pensé que un culo aplanado por un cristal podía ser tan excitante.
Le pregunté si me podía meter también y me respondió que sí.
Abrí la puerta de la mampara y pasé al interior. Empecé a
acariciarla por la espalda. Ella se volvió hacia a mí y me dio la
esponja. Claramente entendí que quería que le frotara la espalda,
se la froté despacito. Tenía la espalda algo quemada por el sol,
ella es de piel muy blanca y eso se le nota mucho incluso echándose
crema protectora. Bajé hasta su culo y después de masajearlo
convenientemente le introduje la esponja entre sus piernas. Ni se lo
pensó: apoyó una de ellas sobre el portagel y dejó que yo hiciera
de las mías.
En
ese momento me agaché y su culo quedó en mi cara. Levante la mano
para empezar a sobar las tetas con la espoja desde atrás, con la
mano que me quedaba libre intenté abrir sus nalgas pero no lo
conseguí, complicado con una sola mano. Solté la esponja y todo
resulto mas fácil. Metí mi cara entre ellas y comencé a lamer su
agujerito lentamente Ella apretó su culo contra mi cara, casi me
ahogaba, pero yo seguía lamiendo aquello que durante todo el día
había estado en remojo. Ella por su parte empezó a tocarse el
clítoris. Casi sin darme cuenta ella soltó un profundo “mmmmm”
y simplemente se corrió. Me aparté pensando que ella me la chuparía
o algo así pero nada mas lejos de sus intenciones. Me dejó otra vez
empalmado y salió de la ducha, me miró con cara de "estamos en
paz" se puso el albornoz y salió del cuarto de baño, terminé
de ducharme y al poco yo salí también .
Ella
estaba en salón, recostada en el sofá, con una pierna encima y la
otra abajo apoyada en el suelo. Tenía aun el albornoz puesto, casi
abierto del todo menos por el cinturón que evitaba que se abriera
del todo. Se le veía todo el coño, lo hacía queriendo y una
sonrisa muy muy guarra, no picarona sino de guarra, guarra. Sonreí
yo también y me senté junto a ella , le dije:
Yo:
“¿Entonces es cierto que hoy no se folla?”
Carmen:
“Ya te lo dije, además yo ya me he corrido estoy satisfecha y
soltó una risotada burlándose de mí, ademas tu también te has
corrido, dos veces apostillo una conmigo y otra con la paja.”
Yo:
“La paja no cuenta.”
Carmen:
“Eso es lo mas que conseguirás hoy, además tenemos que prepararlo
todo para la cena o lo habías olvidado? Tienes que salir a comprar
algo.
Yo:
“¿Y dónde voy? Hoy es domingo y en la calle aun hace un calor
asfixiante.”
Carmen:
“Al chino, ¿dónde sino? Tienes que traer bebida que no hay. ¿Qué
es lo que toma daniel?”
Yo:
“Creo que era Whisky lo que tomó en la boda, pero no lo recuerdo
con exactitud.”
Carmen:
“Pues trae una botella que aquí queda media mas y creo que será
poco, y trae para mí ron y una botella de piña. Ahhh y no se te
olvide el tabaco que ya sólo queda medio paquete.
Yo:
“Claro como tú estás aquí fresquita con el aire acondicionado es
fácil mandarme a mí a la calle.”
Protesté
un poco más pero accedí. Me hizo una lista con algunas cosas más y
salí a la calle a por todo lo que me había mandado. Por supuesto
por el camino me paré en casa de un amigo al que en ocasiones
señaladas le compro un poco de algo para fumar (ya me entedéis). No
somos mucho de fumar pero de vez en cuando a los dos nos gusta
echarnos un par de ellos para relajarnos. Cuando volví a casa eran
casi las nueve y cuarto, entre y lo primero que me llamo la atención
era que ella seguía tranquilamente viendo la tele en el sofá.
Yo:
“¿Aun estás así? ¿Y la cena no has empezado a prepararla?”
Carmen:
“No te preocupes, llamé a "tu tranquilo" (nombre
ficticio de un sitio de comidas preparadas) y la tienes que recoger a
las diez menos cuarto.”
Yo:
“¿Y también he de ir yo? Me he duchado antes y ya estoy sudando
de nuevo y si me vuelvo a duchar volvere a sudar otra vez.”
Carmen:
“¡Que tiquimiquis estás! No te preocupes, te refrescas un poco
rápido y ya esta, tampoco es para tanto. Por cierto, por qué no me
hechas un ron con piña? Tengo sed.”
Yo:
“¿Tan pronto?”
Carmen:
“Sí hombre no pasa nada, un día es un día. Por cierto, has ido a
casa de Miguel?” (el de las cosas de fumar)
Yo:
“Sí claro, pero no sé si Daniel fuma o no, en eso tendremos que
tener cuidado, igual no le gusta y quedamos mal.”
Carmen:
“Estás en todo cariño que haría yo sin... Seguro que aun sigue
fumando, él y mi hermano fumaban juntos de jóvenes, seguro que
aunque no fume no pensara nada raro , menudo era de chaval, tú no le
conoces.”
Pensé:
le conozco mejor de lo que tú crees, y me dispuse a poner la copa a
mi mujer. Yo también me puse una y nos fumamos un cigarrito de esos
antes que llegara Daniel.
Llegó
lo hora de recoger la comida y salí a por ella, está como a cinco
minutos andando desde mi casa. Al volver Daniel estaba en la entrada
de mi bloque mirando los números de los portales para llamar a mi
timbre. No le dio tiempo porque le llamé. Al verme sonrió, llevaba
una botella de rioja del caro en las manos. Nos saludamos y entramos
al portal , antes de coger el ascensor le dije:
Yo:
“Vengo de recoger la comida. Espero que te guste. También traje
whisky. Creo que eso es lo que bebías en la boda, con seven-up ¿no?”
Daniel:
“Sólo o con seven-up me da igual, y tu esposa ¿qué tal? ¿se ha
olido algo?”
Yo:
“No, ni mucho menos. Otra pregunta, espero no quiero ser
indiscreto: ¿fumas?
Daniel: “Si claro no me has visto hoy y en la boda? Ahhhhh ja ja ja tú te refieres a ........., por supuesto, ¿ustedes también? Quien lo diría de tu mujer, con lo modosita que era y la de sorpresas que me estoy llevando con ella ja ja ja.”
Yo:
“Si me había contado que tú y su hermano fumabais pero como ha
pasado tanto tiempo pensé que eso ya paso, en fin mejor nosotros ya
estamos por la primera copa y el primer "cigarrito" ja ja,
a ella ya se le nota un poco, disimula que no note que te he dicho
nada.”
Daniel:
“Ok no hay problema.”
Yo:
“Por cierto, mi mujer me mando a comprar algunas cosas, entre ellas
tabaco, luego le diré que eso se me había olvidado y tendré una
excusa para dejaros solos un rato vale?”
Daniel:
“Tío que retorcido eres, cualquier cosa que yo piense ya la has
pensado antes que yo , es una buena idea.”
Yo:
“Mira cuando he salido ella aun estaba en albornoz, entraremos sin
hacer ruido y si hay suerte seguro que la pillamos así, seguro que
con el "cigarrito" se le ha ido el santo al cielo, igual se
enfada un poco, tú disimula.”
Él
se rio de nuevo. Me miró con cara de complicidad y sin hacer ruido
metí las llaves en la puerta. Sonaba algo de música. Así que
seguro que ni nos había oído llegar. Pasamos al salón y
efectivamente le pudimos ver con claridad toda la entrepierna. Ambos
pedimos disculpas y nos giramos y ella rápidamente se tapó , se
puso bien el albornoz y con disimulo dijo:
Carmen:
“Uy, ¿ya es la hora?”
Se
levantó y se dirigió a saludar a Daniel con un beso en cada
mejilla. A mí me miró con cara de "tío estás atontado".
No le presté atención. Pedimos a Daniel que se pusiera cómodo y le
servimos una copa, mientras ella se vestía yo terminé de poner las
cosas en la cocina y me senté junto a Daniel. En Sevilla en verano.
A las diez es casi de día. Así que al salir, mi mujer ya vestida
(ahora os la describo, pero simplemente provocativa), decidimos
esperar para poder cenar mejor en la terraza, al aire libre. Desde
allí a veces giramos la tele y se ve perfectamente ya que es un
televisor de 42 pulgadas y además estamos fresquitos al aire libre.
Es una terraza grande y muy cómoda.
Os
describo ahora como iba vestida Carmen: llevaba una falda muy corta
negra, ajustada pero muy finita y cómoda. En cima una especie de
camisita ancha color rosado, de esas que se amarran y dejan todo el
estomago al aire. El escote lo tenía abrochado pero se vislumbraba
un sujetador casi del mismo color que la camisa, algo mas claro. Las
tetas muy marcadas. Tiene mucho volumen y ella seguro que no se había
dado cuenta o sí, pero los pezones los tenía bien duros. El pelo
peinado hacia atrás y suelto. En fin: un bombonazo. Parte 5.
Historia real de un seguidor x (parte 3)
A
los pocos días Daniel me llamó y hablamos un rato. Entre otras
cosas he conseguido que tanto él como su pareja me agreguen al
Messenger. Me cuenta que a veces su mujer enciende la cam y se pajea
a su lado. Eso me gusta. Estamos planeado pasar unos días en Málaga
pero esta vez el plan es distinto. Sería hacer una cena los tres,
con mi mujer, y esta vez follárnosla entre los dos. Pero Daniel
también quiere que tiremos a la suya. Así que después de convencer
ami mujer, que lo hagamos con la suya. A mí por su puesto me encantó
la idea y encima porque la última parte del plan es la de
convencerlas a ambas para que follen para nosotros ellas dos y si es
posible, convencerlas también de que delante nuestra se tire a un
par de tíos preferiblemente negros, pero para eso aun nos queda
mucho camino por delante. ¿Quien sabe lo putas que puedan ser
nuestras mujeres?
Desde
donde lo de la boda han sucedido algunas situaciones interesantes. Lo
repasaré de forma rápida. Fuimos a la piscina y por "casualidad"
nos encontramos todos allí. Saludamos a Daniel y a toda la famila
que venía con él. Como aquello se pone a rebosar (imaginaros
Sevilla en verano), nosotros llegamos algo mas tarde y no pudimos
ponernos juntos, estábamos bastante separados. El recinto es muy
grande, por lo que pensé que todo se había fastidiado, pero al
contrario porque si hubiéramos estado juntos
todo hubiera sido menos natural. Con las nuevas tecnologías y
gracias a los SMS lo pudimos controlar todo al 100x100. Pasada la
hora
de estar allí mando a los siguientes mensajes:
Yo:
“Nos vemos en el bar junto a los futbolines en 20 minutos.
Daniel:
“Ok, en 20 más o menos yo con la excusa del calor ya que el agua
de la piscina nos queda un poco lejos.”
A
mi mujer: “Carmen, antes de bñaarme quiero tomarme una cervecita
fresca, ¿quieres venir?
Carmen:
“No, yo me la tomaré después del baño.” (ya contaba con eso)
Yo:
“Vale, pues voy yo y cuando vuelva nos damos un baño.”
Carmen:
“Si tardas yo estaré en el agua que te conozco y después de la
primera cerveza seguro que te tomas otra más.”
Yo:
“Como me conoces cariño, procuraré no tardar.”
Me
levanté, cogí algo de dinero y fui al bar. Daniel no había llegado
aun por lo que aproveché para fumarme un cigarro en una zona
habilitada para ello. No lo había terminado, llegó él y tuvimos la
siguente conversación:
Yo:
“¿Qué pasa tío, quieres una cerveza? (cabrón y pagador)
Daniel : “Sí pero rapidita porque he dicho que venía a por unos helados para mis sobrinos.
Daniel : “Sí pero rapidita porque he dicho que venía a por unos helados para mis sobrinos.
Yo:
“Bueno, ¿has pensado que podemos hacer? A mí no se me ha ocurrido
nada.
Daniel :¿Dónde estáis?
Daniel :¿Dónde estáis?
Yo:
“Allí en la zona de árboles donde el botiquín.” Y le señalé
la zona exacta.
Daniel:
“Entonces desde donde yo estoy puedo veros perfectamente.” Me
señaló la zona donde estaban, efectivamente esa zona esta algo mas
alta y se divisa todo el recinto.
Yo:
“Pues ahora cuando llegue, Carmen y yo tomaremos un baño.”
Daniel
: “¿Dónde mas o menos?”
Yo
: “Allí junto a los toboganes naranjas.”
Daniel:
“Está bien, creo que lo mejor es que cuando estéis ustedes dos yo
aparezca.”
Yo:
“Pero si estoy yo, no pasará nada, ella ni se te acercara.
Daniel:
“Cuando llevéis allí un rato, yo aparezco y ya pensaremos algo
(después no hizo falta hacer nada, todo salió casi solo) y al rato
de estar yo, tú te marchas con alguna excusa y vienes a esta zona y
nos ves desde aquí.
Yo
: “Creo que si me marcho pronto del agua no notará nada raro, ella
sabe que yo soy mas de secano que un trigal, prefiero la hamaca, la
radio y por supuesto una buena cerveza fría.
Daniel:
“Mejor que mejor, ¿pero desde tu zona se ve esa parte de la
piscina?
Yo:
“Que va tío, llegamos tarde y desde donde estamos hay casi 60
metros y unos arboles por en medio.
Daniel:
“Mejor que mejor, entonces hacemos eso, cuando llevéis unos
minutos allí yo aparezco.”
Asentí
con la cabeza, di el último trago a la cerveza pagué y llevé una
lata de cola a mi mujer. Al llegar ella parecía algo enfadada.
Carmen:
“¿Cuántas te has tomado?” (en la mente de una mujer, los
minutos son distintos)
Yo: “Solo una, lo que pasa es que había mucha gente y esperé la cola. Carmen: “¿Seguro? Me extraña en ti.
Yo: “Solo una, lo que pasa es que había mucha gente y esperé la cola. Carmen: “¿Seguro? Me extraña en ti.
Yo:
“Claro, luego si acaso voy otra vez y me tomo otra je je. (a ella
mi risita parecío no hacerle mucha gracia)
yo
: “Bueno, cariño termina la lata y nos metemos en el agua que hace
calor.”
No
he comentado como iba vestida ella. Como comenté en la primera parte
ella está entradita en carnes, los pechos algo caídos ya con la
edad pero muy bonitos y grandes, los pezones
como galletitas oreo je je (alguna vez bromeo con ella ), un buen
trasero, gordito pero apretado. Ella dice, y es verdad, que tiene
cartucheras aunque nada desagradables a la vista
y las tapa con un pareo que no se quita. Al meterse en el agua usa
triquini y por supuesto se afeitó el día antes para que el vello
púbico no se salira por los lados del bañador.
La
verdad en esa zona es muy muy velluda, me encanta de las dos maneras,
siempre vi algo muy sensual una entrepierna con mucho vello. Eso ella
lo sabe y por eso no se lo afeita muy a menudo. Bueno la última vez
se lo afeité yo mismo, os lo recomiendo es algo muy muy excitante,
en la ducha los dos metidos. Yo huntándole espuma de afeitar, ella
completamente abierta de piernas y yo con mucho cuidado se lo dejé
como si jamás hubiera tenido ni un vello alli. Lo que vino después
os lo podéis imaginar. Ella después hizo lo propio conmigo y,
bueno, mejor seguimos o tendré que parar para hacerme una paja y no
termino nunca de contar esto.
Carmen:
“Que raro que tengas tantas ganas de bañarte, con lo poco que te
gusta el agua.”
Yo:
“Ya lo se pero hace calor y hasta yo quiero un bañito aunque sea
rápido, si me canso pronto del agua, nos salimos y vamos juntos al
bar.”
Carmen:
“Pues te irás tú solo, porque yo si que tengo ganas de agua, para
una vez que me traes no voy a estar todo el día en la hamaca o en el
bar, para eso me quedo en casa.”
Espetó
un "tú siempre igual" y se levantó de mala manera
(enfadada) y casi sin esperarme se dirigió al agua. Yo detrás de
ella como un corderito pero pensando (mejor así, el mosqueo vendrá
bien), llegamos al agua y nos duchamos antes de meternos en ella. El
agua de la ducha estaba fría, la diferencia de temperatura pronto
hizo de las suyas. A mí me redujo el paquete en algo casi de risa,
en ella los pezones se los puso durísimos. Nos metimos en el agua
poco a poco, pero la de la piscina estaba algo mas calentita así que
casi todo volvió a la normalidad. Cuando nos metimos del todo, el
agua casi nos llegaba al cuello, nos dimos las pertinentes
ahogadillas. Ella lo hizo desde atrás hacia adelante para la melena
le quedara casi peinada, nadie hacia aquí y hacia allá (ella no
sabe nadar) y al cabo del algunos minutos nos acercamos al borde de
la piscina.
Para
congraciarme con ella la rodeé con los brazos entre yo y el borde de
la piscina y empezé a tontear un poco, aprovechando el "mosqueillo"
le empezé a besar en el cuello , ella estaba algo reacia, pero
cuando con disimulo (había gente cerca) metí mi mano entre sus
piernas y sabiendo que ella delante de la gente no haría ningún
movimiento extraño, no hizo ademán de quitármelas, al contrario,
noté como aprovechando la " flotabilidad" de los cuerpos
abrió una de las piernas un poco para facilitar mi "manoseo",
le habría los labios y eso facilitaba que le rozara con el índice
el clítoris. Amagó con algún suspirillo en mi oído, pero de
pronto me dijo en seco.
Carmen:
“Para, para ya.”
yo
: “¿Qué pasa?”
A
ella no le dio tiempo a decirme mas, escuché por encima de nosotros
dos un:
“Hola,
¿ustedes aqui?” la voz era inconfundible, era Daniel.
Carmen
me apartó rápido la mano, como queriendo disimular lo que estaba
pasando bajo el agua.
Carmen:
“Hola Daniel, ¿qué tal de nuevo? Aquí quitándonos un poco de
calor.
Daniel:
“Iba dando un paseo por el recinto, os vi y decidí acercarme.
Estoy aburrido con mis sobrinos... (prosiguió) si que hace calor, me
puedo quedar aquí con vosotros?
Carmen
se quedó callada y yo respondí rápidamente que sí. Con cuidado de
no salpicar se metió de un golpe en el agua, nos terminamos de
separar Carmen y yo e hicimos entre los tres una especie de coro de
forma que todos estábamos frente a frente en el agua junto a borde
de la piscina, hablamos un rato y a lo tonto, Daniel y ella tomaron
mas protagonismo sobre la conversación. Hablaban sobre cosas sin
importancia, recordaban de cuando ellos eran mas jóvenes, de sus
cosas de barrio y poco a poco yo me fui quedando callado y escuchando
sus vivencias, me reía con ellos, opinaba también pero poco mas .
Mi
mujer no sabe nadar, y jamás se mete a lo hondo, en un momento dado
Daniel se apartó de nosotros y dijo “Nadaré un poco y ahora
vuelvo.” Yo le dije venga nademos un poco para estirar un poco los
brazos y piernas. Él le dijo a mi mujer:
Daniel:
“¿Te animas tu también?”
Carmen:
“No , yo no se nadar.”
Daniel:
“¿Cómo? No me lo creo.”
Yo:
“Pues creételo, es un caso imposible, como cuando alguien va a la
autoescuela mil años y no saca el carnet, pues lo mismo pero en
natación.
Daniel:
“Pues mi mujer era igual y yo la enseñé.”
Yo:
“Es un caso perdido, venga va Daniel, echamos una mini carrera
hasta allí.”
Daniel:
“vale.”
Y
nos pusimos al mismo nivel y como dos adolescentes nos echamos una
carrerita de ida y vuelta. Nada, poca cosa, unos 30 metros en total.
Ganó Daniel ,al llegar de nuevo a la altura de mi mujer seguimos
hablando:
Yo:
“Tío eres un maquina nadando, ¿por que no la enseñas? Igual tú
lo consigues.”
Carmen: “Anda ya, como se va a poner a enseñarme aquí en medio de todos, y además el a venido a estar con sus sobrinos no a perder el tiempo aquí conmigo.”
Carmen: “Anda ya, como se va a poner a enseñarme aquí en medio de todos, y además el a venido a estar con sus sobrinos no a perder el tiempo aquí conmigo.”
Daniel:
“Para mí no es problema, al menos que pueda defenderse algo en el
agua.”
Yo: “Venga Carmen, no seas tonta, siempre me dices en la playa que te gustaría poder nadar, para llegar al otro lado y poder hacer top-les tranquila sin mirones.”
Ella se puso roja como un tomate y me puso una cara de pocos amigos. Le expliqué a Daniel que veraneábamos en el rompido (Huelva), allí hay como una especie de segunda playa que se forma a unos cien metros mas allá de la orilla verdadera. Es como una islita a la que sólo se llega andando con marea baja, nadando o en barca. Al subir la marea queda aislada y la gente hace nudismo allí, hasta que baja la marea de nuevo, por eso hay poca gente alli y mi mujer se atreve a hacer top-les.
Yo: “Venga Carmen, no seas tonta, siempre me dices en la playa que te gustaría poder nadar, para llegar al otro lado y poder hacer top-les tranquila sin mirones.”
Ella se puso roja como un tomate y me puso una cara de pocos amigos. Le expliqué a Daniel que veraneábamos en el rompido (Huelva), allí hay como una especie de segunda playa que se forma a unos cien metros mas allá de la orilla verdadera. Es como una islita a la que sólo se llega andando con marea baja, nadando o en barca. Al subir la marea queda aislada y la gente hace nudismo allí, hasta que baja la marea de nuevo, por eso hay poca gente alli y mi mujer se atreve a hacer top-les.
Daniel:
“Te repito que a mi mujer la enseñe yo y al menos se defiende bien
en el agua, ¿lo intentamos?”
Mi
mujer se quedó mirándome como esperando mi aprobación.
Yo:
“No seas tonta, aprovecha, total si en un rato no aprendes nada
pierdes.”
Carmen:
“Vale, pero no conseguirás nada.” (no se lo pensó mucho mas)
Daniel
se puso a su lado, junto a su hombro derecho, extendió las brazos
delante de ella con las palmas de las manos hacia arriba y le dijo
que se echara sobre ellos para sostenerla en posición horizontal.
Ella lo hizo y él la sostuvo entre sus brazos, por la posición de
los brazos, uno de ellos lo tenía o en las tetas o muy muy cerca de
ellas y el otro mas o menos a la altura del principio de sus muslos
muy cerca de su entrepierna, eso me puso a cien. Entonces algo pasó,
él la tocaría sin querer o no, mi mujer hizo un movimiento extraño
incluso en esa postura.
Daniel:
“No tengas miedo, no pasa nada, mueve los brazos y las piernas.”
Seguro
que si había pasado algo, o le cogió las tetas en mi propia cara o
le metió mano en el coño. Miré a Daniel (a todo esto yo estaba en
el borde de la piscina con solo las piernas metidas en el agua y
ellos como a unos cuatro metros de mí), él me hizo una señal con
la cabeza aprovechando que mi mujer estaba mas pendiente del agua y
Daniel me dio a entender que me marchara. Entonces dije a los dos:
Yo:”Esto
va para largo, yo voy a tomarme una cervecita. Carmen haz caso a todo
lo que te pida, verás como al final aprendes, no hagas como conmigo
que te echas atrás a la primera de cambio.
Daniel
me miró y esbozo una sonrisa picarona y me dijo:
Daniel:
“Vete tranquilo, está en buenas manos. Tómate la cervecita
tranquilo que para cuando vuelvas ya habrá aprendido algo mas y
volvió a sonreír. Ella curiosamente no dijo nada, ni un "no te
vallas", ni un "no tardes", nada en absoluto.
Seguramente Daniel le estaba metiendo mano y ella me quería lejos de
allí, me levanté y me fui. Llegué al bar y a lo lejos los veía
que seguían a lo suyo. Pedí una cerveza y cuando volví la vista vi
que a penas había gente alrededor de ellos, o se habían marchado de
su lado o eran ellos quienes se habían alejado y que ella aunque
seguía en la misma posición hacía menos chapoteo, el agua a su
alrededor apenas se movía, y los brazos de ella estaban quietos.
Sólo alcanzaba a ver uno solo de sus brazos, ¿se habría quedado
manca mi mujer de repente? Pensé si me acerco mas no creo que me
vea, eso no era lo planeado peroooo como a penas se veía nada dicidí
acercarme y que fuera lo que dios quiera, eso hice. Me termine de un
sorbo la cerveza y bajé todo lo rápido que me daban mis pies
descalzos.
Di
un pequeño rodeo, me acerqué lo suficiente por detrás de ellos,
como a 10 o 15 metros, me fijé mejor y vi que mi mujer tenia las
piernas algo abierta, a penas se movían, el muy cabrón tendría la
mano puesta en su coño (eso parecía al menos), era en ese lugar
donde la estaba aguantando para que no se hundiera (ja, ja), la otra
no la veía nada pero imagino que estaba puesta en alguna de sus
tetas. Mi mujer apenas se movía, y entonces me di cuenta de lo que
pasaba con su brazo. No se había quedado manca, lo tenia sumergido y
se apreciaba de vez en cuando parte de su codo salir y entrar en el
agua. Creo que la muy puta le estaba haciendo algo a Daniel, ¿una
paja acuática quizás? A ella no la asustaba ya el hundirse, sabía
que eso no pasaría, pues el sabía muy bien como hacer para que eso
no pasara. Él me vio, ella no ya que yo estaba a su espalda, asintió
con la cabeza y le entendí a la perfección. Quería que me acercara
desde atrás, por el agua y eso hice. No me tiré fuerte, me metí
con mucho cuidado por que a penas había una distancia de diez metros
desde el borde de la piscina a ellos. Ya dentro del agua nadé a
perrito hacia ellos y cuando faltaba un par de metros para llegar me
hundí al fondo buceando. Pude ver con la claridad que el cloro me
permitía lo que allí estaba ocurriendo. Efectivamente ella le
estaba haciendo una paja y él tenía dos de sus dedos metidos en su
coño. Si no hubiera sido por que me tenía que salir para respirar
me hubiera quedado allí mas tiempo. Me alejé de nuevo. Asomé la
cabeza por detrás de ellos y a unos dos metros para respirar. Él me
miró, pero no me dijo nada mas. Me volví a meter y me acerqué a
ver de nuevo el espectáculo. Llegué justo para ver como él se
estaba corriendo, por cierto curioso ver una corrida bajo el agua. Me
aleje de nuevo y le hice un gesto de que había visto como se corría
y se rió. Le hice otro gesto esta vez con las manos: haría como
volvía en ese momento. Él me entendió. Salí del agua, les rodeé
por el borde de la piscina y a la carrera me lancé al agua habiendo
la bomba. Caí casi al lado de ellos y les salpique de agua. Él la
soltó y ella se incorporó sobre sus piernas. Ella miró a Daniel
con cara de "uff casi nos pilla". Yo me hice el loco, me
acerqué a nado a ellos y les dije:
Yo:
“Que fresquita esta el agua, pero mas fresquita estaba el par de
cervezas que me he tomado. Bueno Carmen ¿aprendes o no?”
carmen:
“No, jamás aprenderé.” (medio temblando creo que del susto
todavía)
Daniel:
“Si hombre algo ha aprendido. Mueve mejor las piernas y los brazos
(dijo con sorna), con una par de lecciones mas seguro que lo
consigue.
Yo:
“Pues por mí si quieres tienes todo el día para enseñarla y que
aprenda de una vez. Si es lo que yo digo: todo está en mover bien
las piernas y los brazos.” (con mas sorna todavía)
Carmen:
“No, (en tono cortante) por hoy esta bien ya.” y se dirigió poco
a poco al borde de la piscina, y le ayudé a salir empujándole en el
culo, aprovechando claro está el momento y rozándole el coño.
Al
salir del agua me miró con cara de enfado y me dijo disimulando y en
voz baja para que Daniel no se enterara:
Carmen:
“¿Eres tonto o que te pasa?“
Yo:
“No te puedo tocar o que?, además sólo fue para ayudarte a
salir.”
Carmen:
“Seguro que Daniel y todos vieron donde metiste la mano, has sido
muy descarado, tú jamás eres así.”
Salió
apresurada hacia donde estaban nuestras hamacas y ni se despidió de
Daniel. Le hice un gesto a Daniel de que le escribiera otro SMS, él
asintió con la cabeza y seguí a mi mujer. La
verdad
es que sólo me falto meterle los dedos en el coño, seguro que lo
vio media piscina, pero no me lo pude aguantar, tener el culo de ella
tan de cerca me traicionó el instinto. En fin ahora tocará bronca.
Efectivamente ni me dio sentarme en la hamaca, comenzó a decirme lo
cerdo que había sido y que había pasado mucha vergüenza.
Seguramente Daniel te vio hacer eso y pensará que soy una
cualquiera, me reí interiormente, vaya si lo eres pensé pero dije:
Yo:
“Pero Carmen, no ha sido para tanto, nadie nos vio.”
Carmen:
“¿Y Daniel qué?, él estaba a nuestro lado.”
Yo:
“Bueno a lo mejor sí, pero él es un hombre casado, ¿hará cosas
parecidas o peores que está no crees?, además no creo que tenga
importancia, solo fue que no me pude reprimir, al tocarte el culo, me
entró un cosquilleo en el estómago y me pareció morboso tocarte
también el coño delante de Daniel o de quien fuera, ahora me dirás
que mientras he estado en el bar el ni te a rozado siquiera, seguro
que él aprovechó algún momento para rozarte al menos las tetas, vi
donde tenía la mano puesta mientras te aguantaba y estaba muy cerca
de ellas, ¿o me vas a decir que no?”
Carmen:
“Eres un cerdo, tu mismo insististe para que me enseñara a nadar ,
si lo hizo fue sin querer y para ayudarme a aprender.”
Se
giró en la hamaca de espaldas a mí y ya no habló mas. quizás por
el mosqueo o quizás por la incertidumbre de saber si yo había visto
algo, es el típico "riñe para que no te riñan".
Aproveché para coger el móvil y mandarle otro SMS a Daniel
citándole en el bar de nuevo en unos 10 minutos. Sin dejar que
sonara el móvil recibí un "ok" de respuesta. Pregunté a
Carmen si venía al bar sabiendo que diría que no y le dije que le
traería una cerveza al volver. Ella no quería, cogí dinero y me
dirigí al bar. Al llegar Daniel ya estaba esperándome, esta vez fue
él quien me pidió y pagó la cerveza. Le pregunté que tal fue el
asunto y así me respondió:
Daniel:
“Menuda zorra está hecha Carmen, si hubiera sido así cuando
salíamos ni loco la hubiera dejado escapar.”
Yo:
“Cuéntame, cuéntame, ella hizo algún movimiento al principio de
tu "clase" de natación. ¿Le hiciste tú algo?”
Daniel:
“¿Lo notaste verdad? Justo en el momento de ponerse sobre mis
brazos, le agarré una de las tetas y acto seguido con la otra mano
el coño, no le di tiempo casi ni a ponerse horizontal del todo.”
Yo:
“Entonces yo estaba en lo cierto, ella hizo ese movimiento raro y
acto seguido me miró, rápidamente volvió la cara como haciendo
saber que no ocurría nada.”
Daniel:
“Ja ja ja, le dije que moviera las piernas y los brazos, viste como
lo hacía?”
Yo:
“¿Te dijo algo al marcharme yo?”
Daniel:
“Sí, me dijo que al menos disimulara un poco, que tú podías
haberte dado cuenta de todo porque fui muy descarado.”
Yo:
“¿Qué le contestaste?”
Daniel:
“Que tú no mirabas en ese momento, que no habías notado nada y
que además mirabas las tetas a otra mujer que estaba sentada cerca
de ti en el borde de la piscina.” Yo me reí y le dije “eres un
cabrón tío.”
Daniel:
“El cabrón en estos momentos creo que eres tú.” ( volvió a
reír)
Yo:
“Tío mientras venía hacia aquí se me a ocurrido algo.”
Daniel:
“Dime, dime, a ver que podemos hacer.”
Le
indiqué que nos sentáramos en unos taburetes libres que había en
la barra del bar, él me siguió y nos sentamos.
Yo:
“Verás he pensado que podrías venir a cenar hoy a casa con el
pretexto de aclarar lo de los días que pasaremos en tu casa de
Málaga, espero que siga en pie tu propuesta, ella sobre eso no sabía
nada quiero recordártelo.
Daniel:
“Claro, claro, podría ser el fin de semana próximo si queréis.”
Yo:
“Perfecto” contesté y seguí contándole lo que se me había
ocurrido “He pensado en decirle que nos hemos encontrado aquí en
el bar y que tú me has dicho lo de el fin de semana en tu casa de
Málaga y que podría ser este fin de semana próximo.”
Daniel:
“Perfecto, ¿y qué mas?”
Yo:
“Le diré que te he dicho que lo tengo que consultar con ella. Le
diré que te pedí el móvil y que con lo que sea acordamos en vernos
esta noche en casa y que cenando lo podemos cuadrar todo, ¿te parece
bien?”
Daniel:
“Perfecto, mañana me voy a Málaga con mi madre hasta el jueves
que tiene médico y la tengo que traer para quede en Sevilla, y de
paso podríamos irnos juntos los tres, además mi mujer estaría
encantada.”
Yo:
“¿Tu mujer?”
Daniel:
“Si claro como ya te conté somos una pareja liberal, ella y tu
mujer se conocen desde siempre, así que ella no pondrá pegas y de
paso igual tú y mi mujer "congeniáis" je je.
yo:
“Sabe tu mujer entonces lo tuyo con la mía?
Daniel:
“Por supuesto, ella lo sabe todo desde el principio.”
Yo:
(este tío es dios pensé) de acuerdo, eso haré, ahora te llamo
cuando se lo diga a ella.
Daniel:
“Y si ella accede y dice que lo podríamos hablar ahora y no
durante la cena?
Yo:
“Yo te llamaré y le diré que me has dicho que estás con tu madre
tu hermana y sobrinos y que no quieres dejarla sola mas tiempo, que
podríamos hablarlo en el barrio, entonces yo te invitaría a cenar.”
Daniel:
“Entonces espero a que me llames, tú me dices lo de hablarlo
ahora, yo te contestaré lo de dejar sola a mi madre y tu me sueltas
lo de la cena te parece bien así?
Yo:
“Así lo haremos.”
Nos
tomamos un par mas de cervezas que él pago y yo pagué las que llevé
a mi mujer y otra para mí. No es que yo sea muy bebedor pero el
calor y mis ganas de poner un poco contenta a mi mujer (ella con poco
se pone como una moto) y ya os he contado que le ocurre con eso...
jeje.
Llegué
hasta donde estaba ella, me senté en la hamaca mirándola, le abrí
y di una de las cervezas, ella me miró con cara de enfado aun pero
la cogió. Hacia calor y la lata estaba muy fría. Yo abrí otra, le
di un largo sorbo y le comenté que había estado hablando con
Daniel. Ella en ese momento se incorporó como esperando otra cosa,
imagino que pensaría que habíamos discutido o algo por lo de las
lecciones de natación, ella me conoce y sabe que me arranco muy
rápido y no soy de los que resuelven las cosas tranquilamente,
además aunque lo parezca siempre he sido muy celoso aunque con el
paso del tiempo cada vez mucho menos. (quien lo diría)
Yo:
“Hemos estado hablando y me ha dicho que porque no pasamos un fin
de semana con ellos en Málaga.”
Carmen:
“¿Cómo? ¿Y eso?”
Yo:
“Bueno me ha dicho que el próximo fin de semana él y su mujer
estarán solos, sin hijos, él piensa llevarse a su madre a la playa
hasta el jueves que la tiene que traer para Sevilla para visitar al
médico y que el viernes se vuelve para allá. Dice que como tú, su
mujer y él os conocéis desde siempre que sería bonito pasar los
cuatro un fin de semana juntos ya que hace años que no estáis
juntos, ¿qué te parece? Me ha dado numero de móvil para que le
conteste (ella se quedó pensativa y me contesto...)
Carmen:
“¿Pero así a las buenas te lo a dicho, sin mas?”
Yo:
“Bueno he estado diciéndole que este año no viajamos a “el
Rompido” por falta de dinero y el se ofreció a que pasáramos un
fin de semana con ellos, que no me preocupara por el dinero, que en
su casa no nos faltaría de nada.
A
Carmen se le cambió la cara, se le olvidó todo el enfado de
momento, le continué explicando que viajaríamos en su coche y que
la vuelta la hariamos en tren desde Málaga a Sevilla, que eso sí
podíamos permitírnoslo. No tardó en decirme “Llámalo, llámalo
y dile que si puede venir para concretar”, accedí y le llamé pero
con el manos libres:
Yo:
“Daniel,estoy con el manos libres, mi mujer te escucha, le he
comentado lo de me has dicho a mi mujer y dice que sí, podrías
venir y le explicas mejor como sería todo?
Daniel:
“¿Carmen que te parece la idea?”
Carmen:
“Bien muy bien, podrías venir y lo hablamos? mi marido dice que te
marchas mañana y así lo aclaramos mejor todo.”
Daniel:
“¿Podríamos vernos mejor por el barrio? Es que he venido con mi
familia y a penas he estado ni cinco minutos con ellos.”
Mi
mujer se quedó callada, tapé el auricular del móvil y le dije a mi
mujer, ¿lo invito a cenar? ella asintió de forma positiva con la
cabeza.
Yo:
“Bueno te entiendo, estoy pensando que en vez de vernos en el
barrio podríamos invitarte a cenar esta noche es lo mínimo que
puedo hacer, tienes planes o te viene bien?”
Daniel:
“Por mí de acuerdo, dime la dirección exacta y la hora. Allí
estaré. Yo llevo el vino para la cena, pero las copitas las ponéis
ustedes, siempre que a Carmen le parezca bien claro. ( se rió)
Carmen:
“Sí, sí, claro que me parece bien, vale las copitas y la cena
corre por nuestra cuenta.” (también se rió)
Daniel:
“Vale quedamos entonces, ¿a qué hora?”
yo:
“A las diez entonces en mi casa, te mando ahora la dirección en un
SMS, vivimos muy cerca de mi suegra, podrás ir andando desde casa de
tu madre, está a cinco minutos no hace falta que cojas el coche.”
Daniel:
“Mejor así, aquí no tengo papel ni bolígrafo y el SMS no se
pierde.”
Yo:
“Cuando recibas el mensaje hazme una perdida así sabré que lo
tienes.
Daniel:
“De acuerdo hasta la noche y colgó.”
Al
momento de mandar el SMS con la dirección, mi móvil sonó, era la
perdida de Daniel, todo estaba en marcha.
Mi
mujer ya no tenía la cara de zapato de antes, se le había cambiado
por una sonrisa de oreja a oreja, seguro que pensaba "este
cabrón no se entera de nada", lo que no sabía ella es que
quien no se enteraba de nada era ella. Nos terminamos las cervezas y
me pidió que trajera alguna mas. Se le había calentado la boca.
Estaba chisposa con las dos latas de cerveza y quería más. Eso le
suele pasar, es reacia a beber la primera pero una vez la ha tomado
ya no le importa la cantidad posterior... Parte 4
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