Presentación



Bienvenidos todos a mi blog. Me presento: soy una chica española que nació en 1986, morena, pelo largo, de complexión gruesa. De carácter soy al principio muy tímida, pero según cojo confianza puedo ser muy extrovertida.


Historia real de un seguidor X (parte 6)

Acto seguido mi mujer entró al cuarto de baño, no cerró la puerta y pude ver que estaba cepillando los dientes. Eso era algo normal en ella, pero esa vez en especial mas necesario... je je. Aproveché para hablar con Daniel. Él no tenía mucho que decir. Lo que sí me llamó mucho la atención es la nueva costumbre de tragarse el semen, pero sólo el de Daniel. A mí sigue sin querer hacerlo. Esto me dio por pensar que quizás aquella vez que Daniel se corrió de novios en su boca la dejó marcada. ¿Podría ser que ella en su interior sí quería tragárselo? Será, quizás, que haciendo eso es como si volviera a ese momento y fuera una forma de no perderle como le perdió entonces? ¿Seguirá enamorada de él o simplemente es que ese es su vicio oculto y no se atreve a mostrarse así conmigo por temor a lo que yo pueda pensar de ella? Joder me he puesto en plan psicólogo, volvemos a la cena.

Yo: “¿Empezó ella o empezaste tú?”

Daniel: “Yo estaba sentado junto a ella, no pensaba hacer nada de momento pero se echó sobre mi hombro, después bajó hasta mi polla y por encima del pantalón me dio un bocadito, flojito sin hacerme daño, se incorporó un poco y puso mi mano sobre sus tetas.”

Yo: “Pues sí que anda caliente. En la piscina, después de tu lección me folló en el agua. La dejaste más caliente de lo que me pensaba. Después en casa nos duchamos y le comí el culo, ella se masturbó y se corrió. Y ahora esto.”

Daniel: “Joder con la puta. Por cierto la cámara sigue grabando.”

Yo: “Déjala. Dentro de poco iré a por tabaco. ¿Recuerdas?”

Asintió con la cabeza y se calló. Carmen entraba algo más "despierta" pero no mucho. Se sentó con nosotros sin decir nada a nadie, cogió el tabaco papelillos y se dispuso a liar un cigarro, y preguntó:

Carmen: “¿Dónde guardaste el tabaco? Aquí sólo quedan tres.”

Yo: “¡Ostias! Sabía que algo se me olvidaba.”

Carmen: “Y ahora que hacemos.”

Yo: “Tranquilo cojo el coche y en un rato traigo tabaco. Tendré que ir a algún bar de copas porque a esta hora está todo cerrado.”

Carmen: “Vale, sal ya que más tarde es peor.”

Yo: “Espera que me termine la copa y fume algo de ese cigarro que después te lo fumas todo tú.”

Me pasó el cigarro, le di un par de caladas y se lo pasé a Daniel. Me terminé la copa de un sorbo y vi como Daniel le pasaba de nuevo el cigarro. A penas le di otra calada, el resto se lo terminaría ella. (eso creo por que me marché y no lo pude ver)

Salí, pero antes le dije a mi mujer que no me llevaba las llaves (aunque sí las cogí), ella sabe que me da coraje hacerlo por que son un manojo muy pesado y con las calzonas era un poco incomodo. A ella le pareció bien y sólo cogí un billete de 20 euros y las llaves del coche, ni siquiera cogí el móvil. Bueno salí de casa para hacer un poco el bobo ya que tabaco tenía. Por su puesto lo cogí antes de salir y escondí los dos paquetes en los huevos para volver con él. ¿Qué clase de mentira sería esa si volvía sin tabaco? Esperé como unos 20 minutos y volví a casa, de nuevo entre sigilosamente, como por la tarde. No he explicado que mi casa tiene un pasillo largo que va desde la entrada hasta el salón donde hacemos vida, que es el que estábamos usando ese día. Nada mas entrar hay un descansillo con un espejo y una puerta, tras esa puerta está el pasillo 6 metros y otra puerta para entrar al salón, osea que es muy difícil que al entrar nadie me oíga llegar.

Bueno, sigo con el relato. Entré, me quité el calzado y me encaminé sigiloso hasta la puerta del salón. Ahora llega el gran dilema: ¿cómo coño abro la puerta sin hacer ruido? je je no la había cerrado del todo, sólo estaba a medio cerrar, bastaba con empujar un poco y ya vería fácilmente todo el salón, con unos diez centímetros me bastaban. ¡Que raro mi mujer no estaba y Daniel tampoco! Entré al salón (si me pillaban siempre podía decir que al final me lleve las llaves), no había nadie, escuché ruido de la ducha en el baño, la puerta abierta, la luz salía al segundo pasillo, el que da al salón y al dormitorio principal y al propio baño, seguí andando despacio y silencioso.

Me paré con la espiración agitada, mas por el morbo que por el esfuerzo físico que de eso hubo poco. Me asomé al baño y vi que estaban los dos dentro. Joder, mi mujer estaba de espaldas a él con los brazos apoyados en la pared y él le estaba dando de lo lindo desde atrás. El agua caía sobre ellos, las tetas le botaban en todas direcciones. Hoy todo estaba relacionado con el agua por dios. Esto era mas un documental sobre anfibios que de otra cosa. Seguimos, de pronto él se apartó, ella se giró y empezaron a besarse como locos. Ella levantó la pierna y la posó de nuevo sobre el portagel. Vi como ella le apartó un poco, le cogió la polla y después de masajearla un poco la apuntó hasta su coño y él de una sola embestida se la metió enterita. Ella gritó un poco, pero no de dolo.

En ese momento me acordé de la cámara, joder tanto trabajo para nada. Bueno, bueno, pronto me olvidé de ella y seguí mirándoles. Esperé a que terminaran y antes que reaccionaran salí de la casa, bajé hasta el portal del bloque, entré en el coche, encendí un cigarro con el encededor del coche, para darles tiempo a que se vistieran, y llamé al portero automático. Ella contestó “¿quién es?” “Yo carmen abre que subo, sonó el ruido del abrepuertas y tomé el ascensor hasta mi puerta, ella me abrió en albornoz y con el pelo aun mojado, entré.

Daniel estaba en el sofa con una copa en la mano y el pelo mojado, ella se sentó en la otra punta del sofá y Daniel me dijo:

Daniel: “He tomado una ducha, espero que no te importe.”

Yo: “No hombre te lo iba a decir.”

Carmen: “Le he prestado un albornoz tuyo no te importa verdad?”

Yo: “Has hecho muy bien. Bueno aquí esta el tabaco y la vuelta.”

Carmen: “Le he preguntado a Daniel que cuando se iba a Málaga y él me dijo que nada mas saliera de nuestra casa y le he dicho que eso no podía ser que ya eran las casi las tres de la mañana, que se quedara en casa y que saliera por la mañana. Él me ha dicho que no que se duchaba y se iba.”

Yo: “De eso nada, hemos bebido, fumado y es muy tarde. Tú te quedas hoy aquí y no se hable más”.

Daniel: “No quiero molestar.”

Yo: “No molestas, al contrario casi nunca tenemos la oportunidad de pasar un buen rato con un amigo y hoy contigo lo estamos pasando muy bien. Te quedas y no se hable mas, es mas (y miré a Carmen) pon otras tres copas mientras yo lio un cigarro, así se mareara mas y no podrá cambiar de opinión ja ja ja.”

Historia real de un seguidor X (parte 5)

Empezamos sentados en la terraza a hablar de cosas sin importancia, rellenamos por segunda vez para Daniel y tercera vez para nosotros las copas. Me hice un "cigarrito" el primero para Daniel y segundo para nosotros. Ella y él hablaban de temas de playa. Carmen le contaba como era la playa donde nosotros solíamos ir, en un momento dado ella me dijo :

Carmen: “Cariño, ¿por qué no pones la cámara un momento y reproduces la grabación que tenemos de la playa? Quiero que Daniel la vea para que se haga una idea de cómo era el piso donde veraneábamos.”

Yo: “Uff, creo que está en el ropero, cualquiera la encuentra.”

Daniel: “Déjalo hombre no te molestes, por mí no lo hagas.”

En ese momento me dio un flash, una idea y respondí:

Yo: “No te preocupes, si además me interesa sacarla para llevármela a Málaga. Ahora vuelvo.”

Me dirigí al dormitorio y les dejé hablando en la terraza. La idea era por supuesto poner la cámara a reproducir la grabación de la playa, pero también podía ponerla a grabar en un momento. La cámara tiene una lucecita que se enciende cuando está grabando, así que busqué un poco de cinta aislante negra y lo tape en el cuarto. Salí de nuevo, conecté la cámara a la tele y la puse en modo reproducción. Giré el televisor de forma que se veía desde la terraza, y me senté con ellos. Estuvimos viendo el piso de la playa, unas vistas de puesta de sol muy bonitas que reflejaban en el mar. Era aburrido pero eso me había dado otra posibilidad...

Terminamos las copas y decidimos empezar a cenar, eran casi las once y media, y ya los tres teníamos carita de tonto. Nos metimos dentro del piso y encendimos el aire acondicionado, puse la tele en su sitio y aprovechando que ella estaba en la cocina coloqué la cámara en la vitrina del mueble-bar, la oriente lo mejor posible con la ayuda de la pantallita y cerré la puerta de la vitrina. La cámara puede grabar hasta tres horas sin problemas, la batería estaba cargada, nada podía salir mal. Ella entró en el salón y yo llevaba unos cables colgando hacia el dormitorio, le dije que esperara que guardaba la cámara y que volvía para ayudarla a poner la mesa. Volví del dormitorio y Daniel que se había dado cuenta de mi jugada me preguntó:

Daniel: “¿Piensas grabar? ¡Que jodío eres!”

Yo: “Recuerda que tengo que ir a por tabaco y tardaré al menos 45 minutos, a esta hora casi todo está cerrado. ¿No te importa verdad? No quiero perderme nada.”

Daniel: “Siempre que me dejes verla y no la cuelgues en Internet.”

Yo: “No te preocupes, jamás haría eso y por supuesto que la verás. Hoy ella tiene que saberlo todo (la cara de Daniel cambió por completo), tranquilo se lo que hago.”

Ella entraba en ese momento con una bandeja con comida, Daniel preguntó por la botella de vino, Carmen le respondió que ella la traería, él insistió y los tres nos dirigimos a la cocina a colaborar. Cuando todo estuvo en la mesa nos sentamos a comer. Todo transcurría normalmente. Bueno ella estaba ya algo tocada debido a las copas (todo el día bebiendo), los porritos y el cansancio propio de un día de "jaleo". Empezamos a hablar del fin de semana en Málaga, en cinco minutos lo habíamos acordado todo , incluso sonó el móvil de Daniel, era su mujer, hablaron y al momento. Él se lo pasó a Carmen, ellas hablaron un rato sobre el fin de semana. Él se había encargado de decírselo a su mujer y todo estaba ya mas que claro. Incluso yo hablé con su mujer. Está fue la conversación:

Ella: “Hola, ¿cómo estas? Ya me ha contado mi marido que este fin de semana estaremos juntos y solos los cuatro.”

Yo: “Espero que no seamos una molestia para vosotros.”

Ella: “¿Una molestia? ni mucho menos. Además estoy deseando de ver a Carmen, fuimos muy buenas amigas y conocerte a ti. Me gusta saber a quien se folla mi marido.” (lo solto sin cortarse y yo disimulé)

Yo: “Ella también tiene ganas de verte, me ha contado cosas sobre ti y tu marido y los amigos de mi mujer son mis amigos.” (es lo primero que se me ocurrió)

Ella: “Pillin cornudo, se que ella está junto a ti, ja ja, ¿y mi marido se la piensa tirar hoy también?

Yo: “Espero que sí y que todo salga bien.”

Ella: “Él dice que eres un personaje, que se lo pones muy fácil y que tienes mucha imaginación. Bueno te dejo ya, el viernes veremos como va todo. Yo pondré de mi parte y suerte para hoy. Adiós y pásame a mi marido por favor.”

Él se puso al teléfono hablaron un minuto mas y colgó.

Daniel: “Bueno entonces ya está todo claro. El viernes estar preparados por la mañana y yo os recogeré aquí mismo.”

Una vez todo concretado seguimos comiendo y la verdad a mi mujer el vino la termino de matar. Terminamos y yo me dispuse a recoger la mesa. Mi mujer hizo ademán de levantarse pero se tambaleó. Los tres nos reímos. Se sentó en el sofá como pudo y Danel y yo recogimos la mesa mientras ella se hacía otro cigarrilto. No paraba quería más. Ya en la cocina le dije a Daniel lo que quería que hiciera. La idea era que una vez estuviera todo recogido yo pondría tres copas mas y me metería en la ducha, él aprovecharía para meterle mano, o lo que le diera la gana, ella estaba muy fastidiada y no sería difícil conseguirlo.

Yo: “Bueno Carmen me ducho que antes no pude con los recados.”

Carmen: “Vale cariño, estaremos aquí viendo la tele y charlando no tardes.” (visiblemente mareada se le trababa la lengua)

Les dejé sentados en el sofá y me metí en la ducha. Jamás me había duchado mas rápido. Dejé el grifo abierto, desnudo completamente y con un espejito me dirigí a la puerta del salón. Ayudándome del espejo vi, como me había imaginado, que Daniel ya la estaba sobando las tetas. Ella le acariciaba el paquete por encima de las bermudas, como ella estaba echada sobre su hombro no me podía ver. Me asomé mas y llamé con la mano la atención de Daniel, él me miró sin dejar de sobarle las tetas me hizo un gesto de complicidad. Se abrió la cremallera del pantalón y sacó su polla. Acto seguido empujó la cabeza de mi mujer que estaba medio adormilada. En un principio ella pareció negarse pero no fue así, giró la cabeza hacia la puerta del salón, rápido escondí el espejo, aguardé unos segundos en absoluto silencio y ella grito:

Carmen: “¿Te queda mucho?” (corrí hacia el cuarto de baño y grité)

Yo: “¿¿¿Qué??? Espera cierro el grifo que no te oigo, (cerré el grifo) ¿qué dices?”

Carmen: “¿Qué si te queda mucho?”

Yo: “Me acabo de meter, deja que me pegue una ducha tranquilo , además aun me tengo que afeitar.”

Carmen: “Valeee.” (con esa voz de cadencia borrachil)

Yo: “Además no he encontrado los boxer ahora me los acercas.”

Carmen: “Vale, avisameeeé.”

Yo: “Ya te aviso yo cuando termine.”

Así fue la conversación, en todo mi vida junta había improvisado mas que en ese día. Bueno prosigo, cogí de nuevo el espejo y corrí sin hacer ruido a la misma posición que antes. Saqueé el espejo y ahora la película era otra. Ella estaba echada sobre el regazo de Daniel y la tenía casi toda metida en la boca. Me empalmé del tirón, mas que la primera vez en los aparcamientos de la dichosa boda. La oía claramente el chupeteo, succionaba una y otra vez, de vez en cuando sonaba el típico ruido bloff , de habérsele escapado de la boca. Un sonido solido y líquido a la vez. A cada momento paraba se la sacaba de la boca para luego recorrerle la cabeza con la lengua. Esa polla jamás había estado mas limpia que en ese momento.

Él la tenía dura del todo y me pareció aun mas grande que aquel día, con luz, todo era diferente. Ella tenía los ojos cerrados y no los abría, para nada. Así que con mucho mucho cuidado me agaché y gateando me acerque hasta el posabrazos del sofá (creo que ella estaba tan pedo que jamás me hubiera visto) aun así no hice ningún ruido. La tenía a menos de un metro, con una mano tenía la polla de Daniel y con la otra imagino (ya que no la veía) que le masajeaba los huevos. El me hizo un gesto con la mano para que me alejara. Entendí a la perfección que estaba a punto de correrse. Me levanté (ya me daba igual que me viera) y sin hacer ruido volví al pasillo desde donde me puse de nuevo el espejo. A penas llevaba unos segundos allí cuando él soltó un suspiro en voz baja y observé como de la boca de ella, por las comisuras de los labios, salía semen a borbotones. Eso a ella le dio igual, se tragó todo lo quedó sin rechistar y sin sacársela de la boca.

Al poco ella se la sacó, recogió con su lengüetazo cuanto se había escapado, incluso un poco que se había escurrido sobre la cremallera de las bermudas. Se incorporó y le besó largamente. Él no había parado de tocarle las tetas y el coño, pero siempre por encima de la ropa. Todo había acabado. Volví a la ducha me mojé todo y cerré el grifo entonces grité:

Yo: “Carmennnn, ¿puedes traerme los boxer?”

Carmen: “Siiiiií, ya voy.”

Apareció Carmen, llamó a la puerta le abrí y me los dio, me preguntó si me afeitaría y le dije que no que al final no tenía barba como para eso y salió del cuarto de baño. Se la veía muy tocada. Me vestí, salí al comedor y ella estaba en la cocina preparando tres copas más. Una vez que empieza ya no hay quien la pare... parte 6

Historia real de un seguidor X (parte 4)

Pasamos la tarde entre baños cervezas y toqueteos, ya no le importaba mucho la gente, ni que fuera un lugar público, incluso en un momento dado, en el borde de la piscina de pie, ella entre yo y el borde, rodeada por mis brazos, me sacó la polla y me miró con cara picarona , le dije:

Yo: “¿Ahora no te importa la gente?”

Carmen: “Nadie ve lo que hacen mis manos bajo el agua, a ti si te vio media piscina.”

Yo me callé. Me la quede mirando fijamente, me rodeó con las piernas y aprovechando que no se hundía, apunto mi polla hasta su coño y sin pensarlo se la metió entera, yo estaba duro como una piedra y ella caliente como una perra. Daniel en su "clase" de natación la había dejado a medias por mi inesperada intromisión. Se movió lentamente para no levantar sospechas. Yo que ya iba muy caliente de nuevo la volví a dejar a medias: me corrí sin mas. Ella puso cara de circunstancia. Le pedí disculpas y aproveché para "pincharla" un poco más.

Yo: “Es normal le dije.” Se me quedó mirando y sin dejarla hablar seguí: “Mientras estabas aprendiendo a nadar con Daniel volvieron a mi mente las imágenes de la fantasía que tanto te menciono mientras follamos.” Su cara era un poema y proseguí: “Me imaginé mientras te sujetaba para que no te hundieras que te tocaba” (eso era exactamente lo que había pasado). Proseguí: “Me imaginé que a ti eso te gustaba y que callabas para que yo no me diera cuenta y mientras iba hacia el bar me tuve que parar en los servicios para hacerme una paja.”

Carmen: “Tú siempre con lo mismo, pero como crees que yo haría eso delante tuyo y en un sitio público y espeto, en todo caso si lo hiciera, lo haría en otro lugar y cuando tu no estuvieras presente, pero ya lo hemos hablado muchas veces, sólo lo haría con alguien conocido” (la orte en ese momento).

Yo: “Daniel es conocido, además por lo que tú me contaste a él no te importaría que se la chuparas y que te follara, porque aquella vez faltó muy poco y te habría encantado.”

Carmen: “Eso son cosas que me haces decir mientras follamos, además tú me insististe en que te lo contara (se acercó a mi oído), de verdad te pone tanto el verme follada por otro, ,con lo celoso que eres? (me restregó la lengua por el cuello mientras me tocaba de nuevo la polla bajo el agua)

Yo: “¿Cuántas veces te lo tengo que repetir? Al menos una vez me gustaría verlo.” (ella notó que me empalmaba de nuevo y me la soltó)

Carmen: “Ahora te quedaras así, a medias, como yo me he quedado hoy.” (No se si lo dijo por mi o por Daniel)

Se apartó de mí y se dirigió hasta la escalerilla para salir del agua, se volvió y con un gesto le hice entender que en ese momento no podía salir del agua, estaba empalmado como un caballo. Se rio, dio media vuelta y se dirigió hasta las hamacas. Al rato llegué yo y se volvió a reír pero esta vez mas en alto. Entendí a que venia aquello. Me acerqué y le dije hoy no te libras de un par de polvos y me recordó que teníamos visita. Evidentemente me callé y así quedó el asunto, de momento...

Sobre las siete de la tarde sonó la sirena que servía para avisar a la gente que ya cerrarían la piscina.

Llegamos a casa como a la hora o así. Ella se metió en la ducha. A los minutos yo me metí con ella, pero sin ducharme sólo la miraba a través del cristal translucido del la mampara. De vez en cuando su culo se pegaba al cristal, curiosa visón pero muy morbosa. Nunca pensé que un culo aplanado por un cristal podía ser tan excitante. Le pregunté si me podía meter también y me respondió que sí. Abrí la puerta de la mampara y pasé al interior. Empecé a acariciarla por la espalda. Ella se volvió hacia a mí y me dio la esponja. Claramente entendí que quería que le frotara la espalda, se la froté despacito. Tenía la espalda algo quemada por el sol, ella es de piel muy blanca y eso se le nota mucho incluso echándose crema protectora. Bajé hasta su culo y después de masajearlo convenientemente le introduje la esponja entre sus piernas. Ni se lo pensó: apoyó una de ellas sobre el portagel y dejó que yo hiciera de las mías.

En ese momento me agaché y su culo quedó en mi cara. Levante la mano para empezar a sobar las tetas con la espoja desde atrás, con la mano que me quedaba libre intenté abrir sus nalgas pero no lo conseguí, complicado con una sola mano. Solté la esponja y todo resulto mas fácil. Metí mi cara entre ellas y comencé a lamer su agujerito lentamente Ella apretó su culo contra mi cara, casi me ahogaba, pero yo seguía lamiendo aquello que durante todo el día había estado en remojo. Ella por su parte empezó a tocarse el clítoris. Casi sin darme cuenta ella soltó un profundo “mmmmm” y simplemente se corrió. Me aparté pensando que ella me la chuparía o algo así pero nada mas lejos de sus intenciones. Me dejó otra vez empalmado y salió de la ducha, me miró con cara de "estamos en paz" se puso el albornoz y salió del cuarto de baño, terminé de ducharme y al poco yo salí también .

Ella estaba en salón, recostada en el sofá, con una pierna encima y la otra abajo apoyada en el suelo. Tenía aun el albornoz puesto, casi abierto del todo menos por el cinturón que evitaba que se abriera del todo. Se le veía todo el coño, lo hacía queriendo y una sonrisa muy muy guarra, no picarona sino de guarra, guarra. Sonreí yo también y me senté junto a ella , le dije:

Yo: “¿Entonces es cierto que hoy no se folla?”

Carmen: “Ya te lo dije, además yo ya me he corrido estoy satisfecha y soltó una risotada burlándose de mí, ademas tu también te has corrido, dos veces apostillo una conmigo y otra con la paja.”

Yo: “La paja no cuenta.”

Carmen: “Eso es lo mas que conseguirás hoy, además tenemos que prepararlo todo para la cena o lo habías olvidado? Tienes que salir a comprar algo.

Yo: “¿Y dónde voy? Hoy es domingo y en la calle aun hace un calor asfixiante.”

Carmen: “Al chino, ¿dónde sino? Tienes que traer bebida que no hay. ¿Qué es lo que toma daniel?”

Yo: “Creo que era Whisky lo que tomó en la boda, pero no lo recuerdo con exactitud.”

Carmen: “Pues trae una botella que aquí queda media mas y creo que será poco, y trae para mí ron y una botella de piña. Ahhh y no se te olvide el tabaco que ya sólo queda medio paquete.

Yo: “Claro como tú estás aquí fresquita con el aire acondicionado es fácil mandarme a mí a la calle.”

Protesté un poco más pero accedí. Me hizo una lista con algunas cosas más y salí a la calle a por todo lo que me había mandado. Por supuesto por el camino me paré en casa de un amigo al que en ocasiones señaladas le compro un poco de algo para fumar (ya me entedéis). No somos mucho de fumar pero de vez en cuando a los dos nos gusta echarnos un par de ellos para relajarnos. Cuando volví a casa eran casi las nueve y cuarto, entre y lo primero que me llamo la atención era que ella seguía tranquilamente viendo la tele en el sofá.

Yo: “¿Aun estás así? ¿Y la cena no has empezado a prepararla?”

Carmen: “No te preocupes, llamé a "tu tranquilo" (nombre ficticio de un sitio de comidas preparadas) y la tienes que recoger a las diez menos cuarto.”

Yo: “¿Y también he de ir yo? Me he duchado antes y ya estoy sudando de nuevo y si me vuelvo a duchar volvere a sudar otra vez.”

Carmen: “¡Que tiquimiquis estás! No te preocupes, te refrescas un poco rápido y ya esta, tampoco es para tanto. Por cierto, por qué no me hechas un ron con piña? Tengo sed.”
Yo: “¿Tan pronto?”

Carmen: “Sí hombre no pasa nada, un día es un día. Por cierto, has ido a casa de Miguel?” (el de las cosas de fumar)

Yo: “Sí claro, pero no sé si Daniel fuma o no, en eso tendremos que tener cuidado, igual no le gusta y quedamos mal.”

Carmen: “Estás en todo cariño que haría yo sin... Seguro que aun sigue fumando, él y mi hermano fumaban juntos de jóvenes, seguro que aunque no fume no pensara nada raro , menudo era de chaval, tú no le conoces.”

Pensé: le conozco mejor de lo que tú crees, y me dispuse a poner la copa a mi mujer. Yo también me puse una y nos fumamos un cigarrito de esos antes que llegara Daniel.

Llegó lo hora de recoger la comida y salí a por ella, está como a cinco minutos andando desde mi casa. Al volver Daniel estaba en la entrada de mi bloque mirando los números de los portales para llamar a mi timbre. No le dio tiempo porque le llamé. Al verme sonrió, llevaba una botella de rioja del caro en las manos. Nos saludamos y entramos al portal , antes de coger el ascensor le dije:

Yo: “Vengo de recoger la comida. Espero que te guste. También traje whisky. Creo que eso es lo que bebías en la boda, con seven-up ¿no?”

Daniel: “Sólo o con seven-up me da igual, y tu esposa ¿qué tal? ¿se ha olido algo?”

Yo: “No, ni mucho menos. Otra pregunta, espero no quiero ser indiscreto: ¿fumas?

Daniel: “Si claro no me has visto hoy y en la boda? Ahhhhh ja ja ja tú te refieres a ........., por supuesto, ¿ustedes también? Quien lo diría de tu mujer, con lo modosita que era y la de sorpresas que me estoy llevando con ella ja ja ja.”

Yo: “Si me había contado que tú y su hermano fumabais pero como ha pasado tanto tiempo pensé que eso ya paso, en fin mejor nosotros ya estamos por la primera copa y el primer "cigarrito" ja ja, a ella ya se le nota un poco, disimula que no note que te he dicho nada.”

Daniel: “Ok no hay problema.”

Yo: “Por cierto, mi mujer me mando a comprar algunas cosas, entre ellas tabaco, luego le diré que eso se me había olvidado y tendré una excusa para dejaros solos un rato vale?”

Daniel: “Tío que retorcido eres, cualquier cosa que yo piense ya la has pensado antes que yo , es una buena idea.”

Yo: “Mira cuando he salido ella aun estaba en albornoz, entraremos sin hacer ruido y si hay suerte seguro que la pillamos así, seguro que con el "cigarrito" se le ha ido el santo al cielo, igual se enfada un poco, tú disimula.”

Él se rio de nuevo. Me miró con cara de complicidad y sin hacer ruido metí las llaves en la puerta. Sonaba algo de música. Así que seguro que ni nos había oído llegar. Pasamos al salón y efectivamente le pudimos ver con claridad toda la entrepierna. Ambos pedimos disculpas y nos giramos y ella rápidamente se tapó , se puso bien el albornoz y con disimulo dijo:

Carmen: “Uy, ¿ya es la hora?”

Se levantó y se dirigió a saludar a Daniel con un beso en cada mejilla. A mí me miró con cara de "tío estás atontado". No le presté atención. Pedimos a Daniel que se pusiera cómodo y le servimos una copa, mientras ella se vestía yo terminé de poner las cosas en la cocina y me senté junto a Daniel. En Sevilla en verano. A las diez es casi de día. Así que al salir, mi mujer ya vestida (ahora os la describo, pero simplemente provocativa), decidimos esperar para poder cenar mejor en la terraza, al aire libre. Desde allí a veces giramos la tele y se ve perfectamente ya que es un televisor de 42 pulgadas y además estamos fresquitos al aire libre. Es una terraza grande y muy cómoda.

Os describo ahora como iba vestida Carmen: llevaba una falda muy corta negra, ajustada pero muy finita y cómoda. En cima una especie de camisita ancha color rosado, de esas que se amarran y dejan todo el estomago al aire. El escote lo tenía abrochado pero se vislumbraba un sujetador casi del mismo color que la camisa, algo mas claro. Las tetas muy marcadas. Tiene mucho volumen y ella seguro que no se había dado cuenta o sí, pero los pezones los tenía bien duros. El pelo peinado hacia atrás y suelto. En fin: un bombonazo. Parte 5.

Historia real de un seguidor x (parte 3)

A los pocos días Daniel me llamó y hablamos un rato. Entre otras cosas he conseguido que tanto él como su pareja me agreguen al Messenger. Me cuenta que a veces su mujer enciende la cam y se pajea a su lado. Eso me gusta. Estamos planeado pasar unos días en Málaga pero esta vez el plan es distinto. Sería hacer una cena los tres, con mi mujer, y esta vez follárnosla entre los dos. Pero Daniel también quiere que tiremos a la suya. Así que después de convencer ami mujer, que lo hagamos con la suya. A mí por su puesto me encantó la idea y encima porque la última parte del plan es la de convencerlas a ambas para que follen para nosotros ellas dos y si es posible, convencerlas también de que delante nuestra se tire a un par de tíos preferiblemente negros, pero para eso aun nos queda mucho camino por delante. ¿Quien sabe lo putas que puedan ser nuestras mujeres?

Desde donde lo de la boda han sucedido algunas situaciones interesantes. Lo repasaré de forma rápida. Fuimos a la piscina y por "casualidad" nos encontramos todos allí. Saludamos a Daniel y a toda la famila que venía con él. Como aquello se pone a rebosar (imaginaros Sevilla en verano), nosotros llegamos algo mas tarde y no pudimos ponernos juntos, estábamos bastante separados. El recinto es muy grande, por lo que pensé que todo se había fastidiado, pero al contrario porque si hubiéramos estado juntos todo hubiera sido menos natural. Con las nuevas tecnologías y gracias a los SMS lo pudimos controlar todo al 100x100. Pasada la hora de estar allí mando a los siguientes mensajes:

Yo: “Nos vemos en el bar junto a los futbolines en 20 minutos.

Daniel: “Ok, en 20 más o menos yo con la excusa del calor ya que el agua de la piscina nos queda un poco lejos.”

A mi mujer: “Carmen, antes de bñaarme quiero tomarme una cervecita fresca, ¿quieres venir?

Carmen: “No, yo me la tomaré después del baño.” (ya contaba con eso)

Yo: “Vale, pues voy yo y cuando vuelva nos damos un baño.”

Carmen: “Si tardas yo estaré en el agua que te conozco y después de la primera cerveza seguro que te tomas otra más.”

Yo: “Como me conoces cariño, procuraré no tardar.”

Me levanté, cogí algo de dinero y fui al bar. Daniel no había llegado aun por lo que aproveché para fumarme un cigarro en una zona habilitada para ello. No lo había terminado, llegó él y tuvimos la siguente conversación:

Yo: “¿Qué pasa tío, quieres una cerveza? (cabrón y pagador)

Daniel : “Sí pero rapidita porque he dicho que venía a por unos helados para mis sobrinos.
Yo: “Bueno, ¿has pensado que podemos hacer? A mí no se me ha ocurrido nada.

Daniel :¿Dónde estáis?


Yo: “Allí en la zona de árboles donde el botiquín.” Y le señalé la zona exacta.

Daniel: “Entonces desde donde yo estoy puedo veros perfectamente.” Me señaló la zona donde estaban, efectivamente esa zona esta algo mas alta y se divisa todo el recinto.

Yo: “Pues ahora cuando llegue, Carmen y yo tomaremos un baño.”

Daniel : “¿Dónde mas o menos?”

Yo : “Allí junto a los toboganes naranjas.”

Daniel: “Está bien, creo que lo mejor es que cuando estéis ustedes dos yo aparezca.”

Yo: “Pero si estoy yo, no pasará nada, ella ni se te acercara.

Daniel: “Cuando llevéis allí un rato, yo aparezco y ya pensaremos algo (después no hizo falta hacer nada, todo salió casi solo) y al rato de estar yo, tú te marchas con alguna excusa y vienes a esta zona y nos ves desde aquí.

Yo : “Creo que si me marcho pronto del agua no notará nada raro, ella sabe que yo soy mas de secano que un trigal, prefiero la hamaca, la radio y por supuesto una buena cerveza fría.
Daniel: “Mejor que mejor, ¿pero desde tu zona se ve esa parte de la piscina?

Yo: “Que va tío, llegamos tarde y desde donde estamos hay casi 60 metros y unos arboles por en medio.

Daniel: “Mejor que mejor, entonces hacemos eso, cuando llevéis unos minutos allí yo aparezco.”

Asentí con la cabeza, di el último trago a la cerveza pagué y llevé una lata de cola a mi mujer. Al llegar ella parecía algo enfadada.

Carmen: “¿Cuántas te has tomado?” (en la mente de una mujer, los minutos son distintos)
Yo: “Solo una, lo que pasa es que había mucha gente y esperé la cola. Carmen: “¿Seguro? Me extraña en ti.


Yo: “Claro, luego si acaso voy otra vez y me tomo otra je je. (a ella mi risita parecío no hacerle mucha gracia)

yo : “Bueno, cariño termina la lata y nos metemos en el agua que hace calor.”

No he comentado como iba vestida ella. Como comenté en la primera parte ella está entradita en carnes, los pechos algo caídos ya con la edad pero muy bonitos y grandes, los pezones como galletitas oreo je je (alguna vez bromeo con ella ), un buen trasero, gordito pero apretado. Ella dice, y es verdad, que tiene cartucheras aunque nada desagradables a la vista y las tapa con un pareo que no se quita. Al meterse en el agua usa triquini y por supuesto se afeitó el día antes para que el vello púbico no se salira por los lados del bañador.

La verdad en esa zona es muy muy velluda, me encanta de las dos maneras, siempre vi algo muy sensual una entrepierna con mucho vello. Eso ella lo sabe y por eso no se lo afeita muy a menudo. Bueno la última vez se lo afeité yo mismo, os lo recomiendo es algo muy muy excitante, en la ducha los dos metidos. Yo huntándole espuma de afeitar, ella completamente abierta de piernas y yo con mucho cuidado se lo dejé como si jamás hubiera tenido ni un vello alli. Lo que vino después os lo podéis imaginar. Ella después hizo lo propio conmigo y, bueno, mejor seguimos o tendré que parar para hacerme una paja y no termino nunca de contar esto.

Carmen: “Que raro que tengas tantas ganas de bañarte, con lo poco que te gusta el agua.”
Yo: “Ya lo se pero hace calor y hasta yo quiero un bañito aunque sea rápido, si me canso pronto del agua, nos salimos y vamos juntos al bar.”

Carmen: “Pues te irás tú solo, porque yo si que tengo ganas de agua, para una vez que me traes no voy a estar todo el día en la hamaca o en el bar, para eso me quedo en casa.”

Espetó un "tú siempre igual" y se levantó de mala manera (enfadada) y casi sin esperarme se dirigió al agua. Yo detrás de ella como un corderito pero pensando (mejor así, el mosqueo vendrá bien), llegamos al agua y nos duchamos antes de meternos en ella. El agua de la ducha estaba fría, la diferencia de temperatura pronto hizo de las suyas. A mí me redujo el paquete en algo casi de risa, en ella los pezones se los puso durísimos. Nos metimos en el agua poco a poco, pero la de la piscina estaba algo mas calentita así que casi todo volvió a la normalidad. Cuando nos metimos del todo, el agua casi nos llegaba al cuello, nos dimos las pertinentes ahogadillas. Ella lo hizo desde atrás hacia adelante para la melena le quedara casi peinada, nadie hacia aquí y hacia allá (ella no sabe nadar) y al cabo del algunos minutos nos acercamos al borde de la piscina.

Para congraciarme con ella la rodeé con los brazos entre yo y el borde de la piscina y empezé a tontear un poco, aprovechando el "mosqueillo" le empezé a besar en el cuello , ella estaba algo reacia, pero cuando con disimulo (había gente cerca) metí mi mano entre sus piernas y sabiendo que ella delante de la gente no haría ningún movimiento extraño, no hizo ademán de quitármelas, al contrario, noté como aprovechando la " flotabilidad" de los cuerpos abrió una de las piernas un poco para facilitar mi "manoseo", le habría los labios y eso facilitaba que le rozara con el índice el clítoris. Amagó con algún suspirillo en mi oído, pero de pronto me dijo en seco.

Carmen: “Para, para ya.”

yo : “¿Qué pasa?”

A ella no le dio tiempo a decirme mas, escuché por encima de nosotros dos un:

“Hola, ¿ustedes aqui?” la voz era inconfundible, era Daniel.

Carmen me apartó rápido la mano, como queriendo disimular lo que estaba pasando bajo el agua.

Carmen: “Hola Daniel, ¿qué tal de nuevo? Aquí quitándonos un poco de calor.

Daniel: “Iba dando un paseo por el recinto, os vi y decidí acercarme. Estoy aburrido con mis sobrinos... (prosiguió) si que hace calor, me puedo quedar aquí con vosotros?

Carmen se quedó callada y yo respondí rápidamente que sí. Con cuidado de no salpicar se metió de un golpe en el agua, nos terminamos de separar Carmen y yo e hicimos entre los tres una especie de coro de forma que todos estábamos frente a frente en el agua junto a borde de la piscina, hablamos un rato y a lo tonto, Daniel y ella tomaron mas protagonismo sobre la conversación. Hablaban sobre cosas sin importancia, recordaban de cuando ellos eran mas jóvenes, de sus cosas de barrio y poco a poco yo me fui quedando callado y escuchando sus vivencias, me reía con ellos, opinaba también pero poco mas .

Mi mujer no sabe nadar, y jamás se mete a lo hondo, en un momento dado Daniel se apartó de nosotros y dijo “Nadaré un poco y ahora vuelvo.” Yo le dije venga nademos un poco para estirar un poco los brazos y piernas. Él le dijo a mi mujer:

Daniel: “¿Te animas tu también?”

Carmen: “No , yo no se nadar.”

Daniel: “¿Cómo? No me lo creo.”

Yo: “Pues creételo, es un caso imposible, como cuando alguien va a la autoescuela mil años y no saca el carnet, pues lo mismo pero en natación.

Daniel: “Pues mi mujer era igual y yo la enseñé.”

Yo: “Es un caso perdido, venga va Daniel, echamos una mini carrera hasta allí.”

Daniel: “vale.”

Y nos pusimos al mismo nivel y como dos adolescentes nos echamos una carrerita de ida y vuelta. Nada, poca cosa, unos 30 metros en total. Ganó Daniel ,al llegar de nuevo a la altura de mi mujer seguimos hablando:

Yo: “Tío eres un maquina nadando, ¿por que no la enseñas? Igual tú lo consigues.”

Carmen: “Anda ya, como se va a poner a enseñarme aquí en medio de todos, y además el a venido a estar con sus sobrinos no a perder el tiempo aquí conmigo.”


Daniel: “Para mí no es problema, al menos que pueda defenderse algo en el agua.”

Yo: “Venga Carmen, no seas tonta, siempre me dices en la playa que te gustaría poder nadar, para llegar al otro lado y poder hacer top-les tranquila sin mirones.”


Ella se puso roja como un tomate y me puso una cara de pocos amigos. Le expliqué a Daniel que veraneábamos en el rompido (Huelva), allí hay como una especie de segunda playa que se forma a unos cien metros mas allá de la orilla verdadera. Es como una islita a la que sólo se llega andando con marea baja, nadando o en barca. Al subir la marea queda aislada y la gente hace nudismo allí, hasta que baja la marea de nuevo, por eso hay poca gente alli y mi mujer se atreve a hacer top-les.


Daniel: “Te repito que a mi mujer la enseñe yo y al menos se defiende bien en el agua, ¿lo intentamos?”

Mi mujer se quedó mirándome como esperando mi aprobación.

Yo: “No seas tonta, aprovecha, total si en un rato no aprendes nada pierdes.”

Carmen: “Vale, pero no conseguirás nada.” (no se lo pensó mucho mas)

Daniel se puso a su lado, junto a su hombro derecho, extendió las brazos delante de ella con las palmas de las manos hacia arriba y le dijo que se echara sobre ellos para sostenerla en posición horizontal. Ella lo hizo y él la sostuvo entre sus brazos, por la posición de los brazos, uno de ellos lo tenía o en las tetas o muy muy cerca de ellas y el otro mas o menos a la altura del principio de sus muslos muy cerca de su entrepierna, eso me puso a cien. Entonces algo pasó, él la tocaría sin querer o no, mi mujer hizo un movimiento extraño incluso en esa postura.

Daniel: “No tengas miedo, no pasa nada, mueve los brazos y las piernas.”

Seguro que si había pasado algo, o le cogió las tetas en mi propia cara o le metió mano en el coño. Miré a Daniel (a todo esto yo estaba en el borde de la piscina con solo las piernas metidas en el agua y ellos como a unos cuatro metros de mí), él me hizo una señal con la cabeza aprovechando que mi mujer estaba mas pendiente del agua y Daniel me dio a entender que me marchara. Entonces dije a los dos:

Yo:”Esto va para largo, yo voy a tomarme una cervecita. Carmen haz caso a todo lo que te pida, verás como al final aprendes, no hagas como conmigo que te echas atrás a la primera de cambio.

Daniel me miró y esbozo una sonrisa picarona y me dijo:

Daniel: “Vete tranquilo, está en buenas manos. Tómate la cervecita tranquilo que para cuando vuelvas ya habrá aprendido algo mas y volvió a sonreír. Ella curiosamente no dijo nada, ni un "no te vallas", ni un "no tardes", nada en absoluto. Seguramente Daniel le estaba metiendo mano y ella me quería lejos de allí, me levanté y me fui. Llegué al bar y a lo lejos los veía que seguían a lo suyo. Pedí una cerveza y cuando volví la vista vi que a penas había gente alrededor de ellos, o se habían marchado de su lado o eran ellos quienes se habían alejado y que ella aunque seguía en la misma posición hacía menos chapoteo, el agua a su alrededor apenas se movía, y los brazos de ella estaban quietos. Sólo alcanzaba a ver uno solo de sus brazos, ¿se habría quedado manca mi mujer de repente? Pensé si me acerco mas no creo que me vea, eso no era lo planeado peroooo como a penas se veía nada dicidí acercarme y que fuera lo que dios quiera, eso hice. Me termine de un sorbo la cerveza y bajé todo lo rápido que me daban mis pies descalzos.

Di un pequeño rodeo, me acerqué lo suficiente por detrás de ellos, como a 10 o 15 metros, me fijé mejor y vi que mi mujer tenia las piernas algo abierta, a penas se movían, el muy cabrón tendría la mano puesta en su coño (eso parecía al menos), era en ese lugar donde la estaba aguantando para que no se hundiera (ja, ja), la otra no la veía nada pero imagino que estaba puesta en alguna de sus tetas. Mi mujer apenas se movía, y entonces me di cuenta de lo que pasaba con su brazo. No se había quedado manca, lo tenia sumergido y se apreciaba de vez en cuando parte de su codo salir y entrar en el agua. Creo que la muy puta le estaba haciendo algo a Daniel, ¿una paja acuática quizás? A ella no la asustaba ya el hundirse, sabía que eso no pasaría, pues el sabía muy bien como hacer para que eso no pasara. Él me vio, ella no ya que yo estaba a su espalda, asintió con la cabeza y le entendí a la perfección. Quería que me acercara desde atrás, por el agua y eso hice. No me tiré fuerte, me metí con mucho cuidado por que a penas había una distancia de diez metros desde el borde de la piscina a ellos. Ya dentro del agua nadé a perrito hacia ellos y cuando faltaba un par de metros para llegar me hundí al fondo buceando. Pude ver con la claridad que el cloro me permitía lo que allí estaba ocurriendo. Efectivamente ella le estaba haciendo una paja y él tenía dos de sus dedos metidos en su coño. Si no hubiera sido por que me tenía que salir para respirar me hubiera quedado allí mas tiempo. Me alejé de nuevo. Asomé la cabeza por detrás de ellos y a unos dos metros para respirar. Él me miró, pero no me dijo nada mas. Me volví a meter y me acerqué a ver de nuevo el espectáculo. Llegué justo para ver como él se estaba corriendo, por cierto curioso ver una corrida bajo el agua. Me aleje de nuevo y le hice un gesto de que había visto como se corría y se rió. Le hice otro gesto esta vez con las manos: haría como volvía en ese momento. Él me entendió. Salí del agua, les rodeé por el borde de la piscina y a la carrera me lancé al agua habiendo la bomba. Caí casi al lado de ellos y les salpique de agua. Él la soltó y ella se incorporó sobre sus piernas. Ella miró a Daniel con cara de "uff casi nos pilla". Yo me hice el loco, me acerqué a nado a ellos y les dije:

Yo: “Que fresquita esta el agua, pero mas fresquita estaba el par de cervezas que me he tomado. Bueno Carmen ¿aprendes o no?”

carmen: “No, jamás aprenderé.” (medio temblando creo que del susto todavía)

Daniel: “Si hombre algo ha aprendido. Mueve mejor las piernas y los brazos (dijo con sorna), con una par de lecciones mas seguro que lo consigue.

Yo: “Pues por mí si quieres tienes todo el día para enseñarla y que aprenda de una vez. Si es lo que yo digo: todo está en mover bien las piernas y los brazos.” (con mas sorna todavía)
Carmen: “No, (en tono cortante) por hoy esta bien ya.” y se dirigió poco a poco al borde de la piscina, y le ayudé a salir empujándole en el culo, aprovechando claro está el momento y rozándole el coño.

Al salir del agua me miró con cara de enfado y me dijo disimulando y en voz baja para que Daniel no se enterara:

Carmen: “¿Eres tonto o que te pasa?“

Yo: “No te puedo tocar o que?, además sólo fue para ayudarte a salir.”
Carmen: “Seguro que Daniel y todos vieron donde metiste la mano, has sido muy descarado, tú jamás eres así.”

Salió apresurada hacia donde estaban nuestras hamacas y ni se despidió de Daniel. Le hice un gesto a Daniel de que le escribiera otro SMS, él asintió con la cabeza y seguí a mi mujer. La verdad es que sólo me falto meterle los dedos en el coño, seguro que lo vio media piscina, pero no me lo pude aguantar, tener el culo de ella tan de cerca me traicionó el instinto. En fin ahora tocará bronca. Efectivamente ni me dio sentarme en la hamaca, comenzó a decirme lo cerdo que había sido y que había pasado mucha vergüenza. Seguramente Daniel te vio hacer eso y pensará que soy una cualquiera, me reí interiormente, vaya si lo eres pensé pero dije:

Yo: “Pero Carmen, no ha sido para tanto, nadie nos vio.”

Carmen: “¿Y Daniel qué?, él estaba a nuestro lado.”

Yo: “Bueno a lo mejor sí, pero él es un hombre casado, ¿hará cosas parecidas o peores que está no crees?, además no creo que tenga importancia, solo fue que no me pude reprimir, al tocarte el culo, me entró un cosquilleo en el estómago y me pareció morboso tocarte también el coño delante de Daniel o de quien fuera, ahora me dirás que mientras he estado en el bar el ni te a rozado siquiera, seguro que él aprovechó algún momento para rozarte al menos las tetas, vi donde tenía la mano puesta mientras te aguantaba y estaba muy cerca de ellas, ¿o me vas a decir que no?”

Carmen: “Eres un cerdo, tu mismo insististe para que me enseñara a nadar , si lo hizo fue sin querer y para ayudarme a aprender.”

Se giró en la hamaca de espaldas a mí y ya no habló mas. quizás por el mosqueo o quizás por la incertidumbre de saber si yo había visto algo, es el típico "riñe para que no te riñan". Aproveché para coger el móvil y mandarle otro SMS a Daniel citándole en el bar de nuevo en unos 10 minutos. Sin dejar que sonara el móvil recibí un "ok" de respuesta. Pregunté a Carmen si venía al bar sabiendo que diría que no y le dije que le traería una cerveza al volver. Ella no quería, cogí dinero y me dirigí al bar. Al llegar Daniel ya estaba esperándome, esta vez fue él quien me pidió y pagó la cerveza. Le pregunté que tal fue el asunto y así me respondió:

Daniel: “Menuda zorra está hecha Carmen, si hubiera sido así cuando salíamos ni loco la hubiera dejado escapar.”

Yo: “Cuéntame, cuéntame, ella hizo algún movimiento al principio de tu "clase" de natación. ¿Le hiciste tú algo?”

Daniel: “¿Lo notaste verdad? Justo en el momento de ponerse sobre mis brazos, le agarré una de las tetas y acto seguido con la otra mano el coño, no le di tiempo casi ni a ponerse horizontal del todo.”

Yo: “Entonces yo estaba en lo cierto, ella hizo ese movimiento raro y acto seguido me miró, rápidamente volvió la cara como haciendo saber que no ocurría nada.”
Daniel: “Ja ja ja, le dije que moviera las piernas y los brazos, viste como lo hacía?”
Yo: “¿Te dijo algo al marcharme yo?”

Daniel: “Sí, me dijo que al menos disimulara un poco, que tú podías haberte dado cuenta de todo porque fui muy descarado.”

Yo: “¿Qué le contestaste?”

Daniel: “Que tú no mirabas en ese momento, que no habías notado nada y que además mirabas las tetas a otra mujer que estaba sentada cerca de ti en el borde de la piscina.” Yo me reí y le dije “eres un cabrón tío.”

Daniel: “El cabrón en estos momentos creo que eres tú.” ( volvió a reír)

Yo: “Tío mientras venía hacia aquí se me a ocurrido algo.”

Daniel: “Dime, dime, a ver que podemos hacer.”

Le indiqué que nos sentáramos en unos taburetes libres que había en la barra del bar, él me siguió y nos sentamos.

Yo: “Verás he pensado que podrías venir a cenar hoy a casa con el pretexto de aclarar lo de los días que pasaremos en tu casa de Málaga, espero que siga en pie tu propuesta, ella sobre eso no sabía nada quiero recordártelo.

Daniel: “Claro, claro, podría ser el fin de semana próximo si queréis.”

Yo: “Perfecto” contesté y seguí contándole lo que se me había ocurrido “He pensado en decirle que nos hemos encontrado aquí en el bar y que tú me has dicho lo de el fin de semana en tu casa de Málaga y que podría ser este fin de semana próximo.”

Daniel: “Perfecto, ¿y qué mas?”

Yo: “Le diré que te he dicho que lo tengo que consultar con ella. Le diré que te pedí el móvil y que con lo que sea acordamos en vernos esta noche en casa y que cenando lo podemos cuadrar todo, ¿te parece bien?”

Daniel: “Perfecto, mañana me voy a Málaga con mi madre hasta el jueves que tiene médico y la tengo que traer para quede en Sevilla, y de paso podríamos irnos juntos los tres, además mi mujer estaría encantada.”

Yo: “¿Tu mujer?”

Daniel: “Si claro como ya te conté somos una pareja liberal, ella y tu mujer se conocen desde siempre, así que ella no pondrá pegas y de paso igual tú y mi mujer "congeniáis" je je.

yo: “Sabe tu mujer entonces lo tuyo con la mía?

Daniel: “Por supuesto, ella lo sabe todo desde el principio.”

Yo: (este tío es dios pensé) de acuerdo, eso haré, ahora te llamo cuando se lo diga a ella.

Daniel: “Y si ella accede y dice que lo podríamos hablar ahora y no durante la cena?

Yo: “Yo te llamaré y le diré que me has dicho que estás con tu madre tu hermana y sobrinos y que no quieres dejarla sola mas tiempo, que podríamos hablarlo en el barrio, entonces yo te invitaría a cenar.”

Daniel: “Entonces espero a que me llames, tú me dices lo de hablarlo ahora, yo te contestaré lo de dejar sola a mi madre y tu me sueltas lo de la cena te parece bien así?

Yo: “Así lo haremos.”

Nos tomamos un par mas de cervezas que él pago y yo pagué las que llevé a mi mujer y otra para mí. No es que yo sea muy bebedor pero el calor y mis ganas de poner un poco contenta a mi mujer (ella con poco se pone como una moto) y ya os he contado que le ocurre con eso... jeje.

Llegué hasta donde estaba ella, me senté en la hamaca mirándola, le abrí y di una de las cervezas, ella me miró con cara de enfado aun pero la cogió. Hacia calor y la lata estaba muy fría. Yo abrí otra, le di un largo sorbo y le comenté que había estado hablando con Daniel. Ella en ese momento se incorporó como esperando otra cosa, imagino que pensaría que habíamos discutido o algo por lo de las lecciones de natación, ella me conoce y sabe que me arranco muy rápido y no soy de los que resuelven las cosas tranquilamente, además aunque lo parezca siempre he sido muy celoso aunque con el paso del tiempo cada vez mucho menos. (quien lo diría)

Yo: “Hemos estado hablando y me ha dicho que porque no pasamos un fin de semana con ellos en Málaga.”

Carmen: “¿Cómo? ¿Y eso?”

Yo: “Bueno me ha dicho que el próximo fin de semana él y su mujer estarán solos, sin hijos, él piensa llevarse a su madre a la playa hasta el jueves que la tiene que traer para Sevilla para visitar al médico y que el viernes se vuelve para allá. Dice que como tú, su mujer y él os conocéis desde siempre que sería bonito pasar los cuatro un fin de semana juntos ya que hace años que no estáis juntos, ¿qué te parece? Me ha dado numero de móvil para que le conteste (ella se quedó pensativa y me contesto...)

Carmen: “¿Pero así a las buenas te lo a dicho, sin mas?”

Yo: “Bueno he estado diciéndole que este año no viajamos a “el Rompido” por falta de dinero y el se ofreció a que pasáramos un fin de semana con ellos, que no me preocupara por el dinero, que en su casa no nos faltaría de nada.

A Carmen se le cambió la cara, se le olvidó todo el enfado de momento, le continué explicando que viajaríamos en su coche y que la vuelta la hariamos en tren desde Málaga a Sevilla, que eso sí podíamos permitírnoslo. No tardó en decirme “Llámalo, llámalo y dile que si puede venir para concretar”, accedí y le llamé pero con el manos libres:

Yo: “Daniel,estoy con el manos libres, mi mujer te escucha, le he comentado lo de me has dicho a mi mujer y dice que sí, podrías venir y le explicas mejor como sería todo?

Daniel: “¿Carmen que te parece la idea?”

Carmen: “Bien muy bien, podrías venir y lo hablamos? mi marido dice que te marchas mañana y así lo aclaramos mejor todo.”

Daniel: “¿Podríamos vernos mejor por el barrio? Es que he venido con mi familia y a penas he estado ni cinco minutos con ellos.”

Mi mujer se quedó callada, tapé el auricular del móvil y le dije a mi mujer, ¿lo invito a cenar? ella asintió de forma positiva con la cabeza.

Yo: “Bueno te entiendo, estoy pensando que en vez de vernos en el barrio podríamos invitarte a cenar esta noche es lo mínimo que puedo hacer, tienes planes o te viene bien?”

Daniel: “Por mí de acuerdo, dime la dirección exacta y la hora. Allí estaré. Yo llevo el vino para la cena, pero las copitas las ponéis ustedes, siempre que a Carmen le parezca bien claro. ( se rió)

Carmen: “Sí, sí, claro que me parece bien, vale las copitas y la cena corre por nuestra cuenta.” (también se rió)

Daniel: “Vale quedamos entonces, ¿a qué hora?”

yo: “A las diez entonces en mi casa, te mando ahora la dirección en un SMS, vivimos muy cerca de mi suegra, podrás ir andando desde casa de tu madre, está a cinco minutos no hace falta que cojas el coche.”

Daniel: “Mejor así, aquí no tengo papel ni bolígrafo y el SMS no se pierde.”

Yo: “Cuando recibas el mensaje hazme una perdida así sabré que lo tienes.

Daniel: “De acuerdo hasta la noche y colgó.”

Al momento de mandar el SMS con la dirección, mi móvil sonó, era la perdida de Daniel, todo estaba en marcha.

Mi mujer ya no tenía la cara de zapato de antes, se le había cambiado por una sonrisa de oreja a oreja, seguro que pensaba "este cabrón no se entera de nada", lo que no sabía ella es que quien no se enteraba de nada era ella. Nos terminamos las cervezas y me pidió que trajera alguna mas. Se le había calentado la boca. Estaba chisposa con las dos latas de cerveza y quería más. Eso le suele pasar, es reacia a beber la primera pero una vez la ha tomado ya no le importa la cantidad posterior... Parte 4